IX LA NEURASTENIA Y LA NEUROSIS DE ANGUSTIA - pág.14
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Sigmund Freud
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o después de un trauma sin importancia, pueden emerger con toda intensidad, del mismo modo que el alcohólico crónico acaba adquiriendo, por acumulación, una cirrosis u otra enfermedad o cayendo en el delirio bajo la influencia de un estado febril.
C) PRIMERAS APORTACIONES A UNA TEORÍA DE LA NEUROSIS DE ANGUSTIA
LAS consideraciones que siguen no aspiran a otro valor que al de una primera tentativa, cuyo enjuiciamiento no deberá influir en la admisión de los hechos descritos en los apartados anteriores. Por otra parte, la admisión de la «teoría de la neurosis de angustia», que vamos a intentar desarrollar, se hace aún más difícil, por el hecho de no constituir sino un fragmento de una más amplia exposición de las neurosis.
Lo que hasta aquí llevamos dicho sobre la neurosis de angustia abarca ya algunos extremos que nos permiten penetrar un tanto en el mecanismo de esta neurosis. Así, en primer término, la sospecha de que puede tratarse de una acumulación de excitación y además el hecho importantísimo de que la angustia en la que se basan los fenómenos de la neurosis no es susceptible de una descarga psíquica. Una descarga sería, por ejemplo, posible si la base de la neurosis de angustia fuera un sobresalto -único o repetidojustificado, que constituyera, desde su ocurrencia, la disposición a la angustia. Pero no es éste el caso.
A causa de un sobresalto único puede adquirirse una histeria o una neurosis traumática, nunca una neurosis de angustia. Al principio, viendo resaltar en primer término, entre las causas de la neurosis de angustia, el coitus interruptus, creíamos que la fuente de la angustia continua podía hallarse en el miedo repetidamente experimentado en cada acto carnal de que la técnica preventiva fracasase y se originara un embarazo. Pero más tarde descubrimos que este estado de ánimo del hombre o de la mujer durante el coito interrumpido carece de toda relación con la génesis de la neurosis de angustia, y que las mujeres a las que no asusta la posibilidad del embarazo se hallan tan expuestas a la neurosis como aquellas otras a las que tal posibilidad espanta. El factor decisivo es, única y exclusivamente, la falta de satisfacción que uno de los cónyuges ha de experimentar en la práctica del coito interrumpido.
Nuestro descubrimiento del mecanismo de la neurosis de angustia encuentra apoyo en la observación, aún no mencionada, de que en series enteras de casos se inicia la neurosis de angustia con una patente disminución de la libido sexual, del placer psíquico, haciendo que al comunicar a los enfermos que su dolencia proviene de una «satisfacción incompleta», nos respondan todos negando la posibilidad de un tal origen, toda vez que precisamente en los últimos tiempos viven sin experimentar la menor necesidad sexual.