Donald Winnicott  Jacques Lacan  Melanie Klein  Sigmund Freud

Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis | Contacto


Sigmund Freud


LX LA INICIACIÓN DEL TRATAMIENTO 1913 - pág.7

Biblioteca | Sigmund Freud

Página 7 de 12

Aquellos enfermos que ante estas noticias renuncian al tratamiento, habrían de mostrarse seguramente más tarde poco adecuados para el mismo, y de este modo realizamos ya desde un principio una selección muy conveniente. Con el progreso de la ilustración psicoanalítica de los enfermos va aumentando el número de los que resisten esta prueba.
Por otra parte, rehusamos comprometer a los pacientes a seguir el tratamiento durante un período determinado y les permitimos abandonarlo cuando quieren, aunque sin ocultarles que la interrupción de la cura iniciada excluye todo posible resultado positivo y puede provocar un estado insatisfactorio, como una operación no llevada a término. En los primeros años de mi actividad psicoanalítica me era dificilísimo mover a los enfermos a proseguir el tratamiento. En cambio, hoy me es mucho más difícil obligarles a darlo por terminado.
La abreviación de la cura analítica continúa siendo una aspiración perfectamente justificada a cuyo cumplimiento se tiende, según veremos, por diversos caminos. Desgraciadamente, se opone a ella un factor muy importante: la lentitud con que se cumplan las modificaciones anímicas algo profundas. Cuando situamos a los enfermos ante la dificultad que supone el largo tiempo necesario para el análisis, suele encontrar y proponernos una determinada solución. Dividen sus padecimientos en dos grupos, principal y secundario, incluyendo en el primero aquellos que les parecen más intolerables, y nos dicen: «Si logra usted librarme de tal o cual síntoma (por ejemplo, del dolor de cabeza o de una angustia determinada), ya veré yo de arreglármelas con los demás.» Pero al pensar así estiman muy por alto el poder electivo del análisis. El médico analista puede, desde luego, alcanzar resultados positivos muy importantes, pero lo que no puede es determinar precisamente cuáles. Inicia un proceso, la resolución de las represiones existentes, y puede vigilarlo, propulsarlo, desembarazar de obstáculos su trayectoria, o también, en el peor caso, perturbarlo. Pero en general el proceso sigue, una vez iniciado, su propio camino, sin dejarse marcar una dirección, ni mucho menos la sucesión de los puntos que ha de ir atacando. De este modo, con el poder del analista sobre los fenómenos patológicos sucede aproximadamente lo mismo que con la potencia viril. El hombre más potente puede, desde luego, engendrar un ser completo, pero no hace surgir solamente en el organismo femenino una cabeza, un brazo o una pierna, ni siquiera determinar el sexo de la criatura. No hace tampoco más que iniciar un proceso extraordinariamente complicado y determinado por sucesos antiquísimos, proceso que termina con el parto.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 >>>



 Busca en este sitio
 Menú
Principal
Agregar Favorito
Biblioteca
Dic. Psicoanálisis


En esta sección




Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis

Dicc.Psicoanálisis: A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - Y - Z


Copyright ©2008 Nuevarena.com