Donald Winnicott  Jacques Lacan  Melanie Klein  Sigmund Freud

Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis | Contacto


Sigmund Freud


XXXIV LOS ACTOS OBSESIVOS Y LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS 1907 - pág.4

Biblioteca | Sigmund Freud

Página 4 de 9

d) También solía repetir, durante un cierto tiempo, un acto obsesivo, especialmente singular y absurdo. Iba de un cuarto a otro en cuyo centro había una mesa, disponía de cierto modo el tapete que la cubría, llamaba a la criada, arreglándoselas de manera que se acercara a la mesa, y la despedía luego con una orden cualquiera. En sus esfuerzos para explicar esta obsesión se le ocurrió que el tapete de la mesa tenía una mancha de color subido, y que ella lo colocaba todas las veces de tal modo, que la criada lo viera necesariamente. Todo ello era la reproducción de una vivencia de su historia conyugal que había planteado ulteriormente un problema a su pensamiento. Su marido había sufrido en la noche de bodas un percance que no es, por cierto, nada raro. Se había encontrado impotente y «había venido varias veces, en el transcurso de la noche, desde su cuarto al de ella» para renovar sus tentativas de consumar el matrimonio. Por la mañana manifestó su temor de que la camarera del hotel sospechara, al hacer las camas, lo que le había ocurrido, y para evitarlo, cogió un frasquito de tinta roja y vertió parte de su contenido en la sábana; pero tan torpemente, que la mancha encarnada quedó en un lugar poco apropiado para su propósito. La paciente jugaba, pues, a la noche de novios con su acto obsesivo. La mesa y la cama fueron conjuntamente el símbolo del matrimonio.
e) Otra de sus obsesiones, la de apuntar el número de los billetes de Banco antes de desprenderse de ellos, tenía también una explicación histórica. En la época en que abrigaba ya el propósito de separarse de su marido si encontraba otro hombre más digno de su confianza, se dejó hacer la corte, durante su estancia en un balneario, por un señor que le agradaba, pero del que no sabía con seguridad si estaría dispuesto a casarse con ella.
Un día, no teniendo dinero suelto, le pidió que le cambiara una moneda de cinco coronas. Así lo hizo él y manifestó galantemente que no se desprendería ya jamás de aquella moneda que había pasado por sus bellas manos. En ocasiones sucesivas se sintió esta señora tentada de pedirle que le enseñara la moneda como para convencerse de que podía dar crédito a sus galanterías. Pero no lo hizo pensando razonablemente en la imposibilidad de distinguir entre sí monedas del mismo valor.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 >>>



 Busca en este sitio
 Menú
Principal
Agregar Favorito
Biblioteca
Dic. Psicoanálisis


En esta sección




Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis

Dicc.Psicoanálisis: A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - Y - Z


Copyright ©2008 Nuevarena.com