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XXXIII EL DELIRIO Y LOS SUEÑOS EN LA «GRADIVA» DE W. JENSEN 1906 [1907] - pág.32

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Diré ahora, que el médico de esta historia soy yo mismo, y que, por lo tanto, no me es posible rechazar la posibilidad clínica del delirio en que Norbert Hanold cree ver en Zoe a Gradiva resucitada. Por último, todo psiquíatra sabe perfectamente que en los casos graves de delirio crónico (paranoia) construyen los enfermos con sorprendente ingeniosidad y sutileza los mayores absurdos.
Después de su primer encuentro con Gradiva visitó Hanold los dos hoteles que en Pompeya le eran conocidos y bebió vino en ellos mientras los demás huéspedes almorzaban. «Naturalmente no le pasó por la imaginación ni un solo momento, la insensata sospecha» de que obraba así para averiguar en qué hotel vivía Gradiva, pero claro es que, aunque él se lo oculte a sí mismo, es éste el sentido de su conducta. El día en que por segunda vez pasa la hora del mediodía dialogando con Gradiva en la Casa de Meleagro, le suceden infinidad de cosas aparentemente sin conexión alguna entre sí: halla una estrecha hendidura en el muro del pórtico por donde desapareció Gradiva, tropieza con el extravagante cazador de lagartijas que le dirige la palabra como a persona conocida, descubre una tercera hospedería, el «Albergo del Sole», cuyo huésped le hace comprar como legítima una fíbula que dice haber hallado en las excavaciones junto a los restos de una muchacha pompeyana, y por último encuentra en su hotel a una joven pareja que supone hermano y hermana y que despierta su simpatía. Todas estas impresiones se entretejen para formar el siguiente sueño, «singularmente desatinado»:
«Gradiva se hallaba sentada al sol, y mientras fabricaba, con un largo tallo de hierba, un lazo para cazar una lagartija, decía: Estate quieto un momento. Mi colega tiene razón. Este medio es realmente eficaz, y ella lo ha empleado con éxito.»
Contra este sueño se rebela Hanold aun antes de despertar, pensando que constituye un completo desatino y esforzándose en libertarse de él, cosa que al fin consigue con el auxilio de un invisible pájaro que lanzando un grito semejante a una risotada se apodera de la lagartija y se la lleva en el pico.
Intentaremos también llevar a cabo la interpretación de este sueño, o sea sustituirlo por las ideas latentes de cuya deformación tiene que haber surgido. Ante todo, observamos que constituye un completo absurdo, carácter casi general en los sueños y en el que se apoya la teoría que les niega la cualidad de actos psíquicos independientes y los hace surgir de una arbitraria excitación de los elementos psíquicos.


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