Donald Winnicott  Jacques Lacan  Melanie Klein  Sigmund Freud

Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis | Contacto


Sigmund Freud


XXXIII EL DELIRIO Y LOS SUEÑOS EN LA «GRADIVA» DE W. JENSEN 1906 [1907] - pág.22

Biblioteca | Sigmund Freud

Página 22 de 43

Por último, si la fantasía de Hanold sitúa a Gradiva en Pompeya, no es porque como él cree «lo exige así su apacible y sereno continente», sino porque no halla, dentro de algo que tenga una relación con su ciencia arqueológica, ninguna mejor analogía con aquel su singular estado en el que por un oscuro atisbo percibe vagamente los recuerdos de su amistad infantil. Habiéndose servido del pasado clásico para encubrir algo tan próximo a él como su propia infancia, el sepultamiento de Pompeya, en el que las cenizas del Vesubio hacen desaparecer todo un pasado, pero al mismo tiempo, lo conservan, constituye una excelente analogía con la «represión», de la que Hanold tiene conocimiento por una percepción que pudiéramos calificar de «endopsíquica».
«Me decía a mí misma que no dejaría de desenterrar aquí, por mi cuenta, algo interesante. Pero lo cierto es que el descubrimiento que en realidad he hecho ni siquiera había cruzado por mi pensamiento.» Y más adelante habla Zoe de «su amigo de la infancia al que podía decirse que había desenterrado de entre las cenizas de Pompeya.»
De este modo, hallamos ya en los primeros rendimientos de las fantasías y de los actos que el delirio inspira a Hanold, un doble determinación, pues podemos derivarlos de dos distintas fuentes. Una de estas determinaciones es la que Hanold supone y de la que tiene perfecta conciencia. La otra, inconsciente en él es la que se nos revela, al examinar sus procesos psíquicos. Derívase la primera, en su totalidad, del círculo de representaciones de la ciencia arqueológica, y en cambio, la segunda, procede de los recuerdos infantiles reprimidos puestos en actividad en Hanold y de los impulsos sentimentales con ellos enlazados. Por último la determinación consciente es como superficial y encubre por completo a la otra, que se esconde tras de ella. Pudiera decirse que la motivación científica sirve de pretexto a la erótica inconsciente que la ciencia se ha puesto por entero al servicio del delirio. Pero no debe olvidarse que la determinación inconsciente no puede llevar a cabo más que lo que, simultáneamente, consienta la científica. Los síntomas del delirio -fantasías y actos- no son otra cosa que transacciones entre las dos corrientes anímicas opuestas, y en una transacción se satisface siempre una parte de las exigencias de cada uno de los contendientes pero también cada uno de ellos tiene que renunciar a parte de lo que quería conseguir.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 >>>



 Busca en este sitio
 Menú
Principal
Agregar Favorito
Biblioteca
Dic. Psicoanálisis


En esta sección




Principal | Biblioteca | Dic. Psicoanálisis

Dicc.Psicoanálisis: A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - Y - Z


Copyright ©2008 Nuevarena.com