Otros Trabajos - pág.151
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Jacques Lacan
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Una camarada de infancia, candidata con ella a los exámenes de enseñanza, sucumbe en unos cuantos años a la evolución de una bacilosis pulmonar. Esta muerte precoz, que Aimée, de acuerdo con la visión de la adolescencia, vincula con algún drama sentimental, la conmueve profundamente y, según hemos visto, inspira la mejor de sus dos novelas.
Después de regresar durante un tiempo a la casa natal, Aimée sale de ella de nuevo para entrar en la Administración de la cual dependerán sus desplazamientos en lo sucesivo. No abandonemos el período de infancia y de adolescencia (que llega por entonces a su final) sin mencionar un episodio que vale, a nuestro parecer, no tanto por la emoción, viva, todavía, que provocó en la enferma, cuanto por el valor casi mítico que conservó en la tradición familiar. Todos los rasgos característicos de la conducta de Aimée se encuentran reunidos en esta historia: se ha retardado en su arreglo personal cuando los demás, terminados los preparativos para un desplazamiento en común, han salido ya de casa; para alcanzarlos, ella toma una vereda a campo traviesa y tiene la torpeza de irritar a un toro, del cual se salva por un pelo. Este tema del toro corriendo para atacar reaparece frecuentemente en los sueños de Aimée (en compañía de un sueño de víbora, animal que pulula en su tierra natal), y es siempre de nefasto agüero. El tema aparece asimismo en sus escritos. Tal vez el psicoanalista conseguirla penetrar más en el determinismo de ese acontecimiento, en sus secuelas afectivas e imaginativas, y podría descubrir relaciones simbólicas sutiles entre esos elementos. Aimée entra en contacto con el vasto universo en una capital provinciana alejada de su región natal. Allí no vive sola. Vive en casa de un tío, cuya mujer no es otra que la hermana mayor de Aimée, la cual se ha casado con el anciano a los quince años, después de haber trabajado como empleada suya. Esta persona, que. ha ejercido ya su autoridad sobre la Primerisima infancia de Aimée, reaparecerá más tarde en su vida para desempeñar en ella un papel que, según veremos, será decisivo. Esta vez el contacto será breve: no durará más que un trimestre. Después de ese breve periodo, en el que Aimée ha sido puesta, a ensayar sus nuevas funciones, Aimée aprueba, y "en las primeras filas" el examen administrativo que le da una situación titular, y es destinada inmediatamente a una comunidad bastante retirada, donde permanecerá durante tres años.