Otros Trabajos - pág.14
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Jacques Lacan
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Este sentido se refiere, por ejemplo, a la concordancia de tal o cual matiz sentimental con tal o cual contenido representativo (de la tristeza con la idea de la pérdida de un ser amado), a la adaptación de una serie de acciones a una meta determinada, a la compensación ideo-afectiva acarreada por cierta constricción de las tendencias. Este sentido está tal vez tan poco fundado como la interpretación homogénea (participacionista) que da el primitivo al conjunto de los fenómenos naturales. Pero es, desde luego, la común medida de los sentimientos y de los actos humanos. Estas relacionesdecomprensión tienen un valor objetivo innegable: sin la nueva concepción del trastorno mental permitida por ellas, no hubiera podido aislarse esa realidad clínica que es la esquizofrenia. Son esas relaciones, en efecto, las que permiten señalar un orden fragmentario en las reacciones emocionales, las representaciones, los actos y el simbolismo expresivo que se encuentran en el curso de esa dolencia, así como poner de relieve, por ello mismo, su característica principal, que es la discordancia. Así, pues, los datos objetivos confieren a la personalidad cierta unidad, la de un desarrollo regular y comprensible. ¿Dónde queda su intencionalidad? Evidentemente, de ningún "dato inmediato" se puede deducir la existencia objetiva del acto voluntario y del acto de libertad moral. Además, desde el momento en que se trata de conocimiento científico, el determinismo es una condición a priori y hace que semejante existencia sea contradictoria con su estudio. Pero queda por explicar la existencia fenomenológica de esas funciones intencionales: a saber, por ejemplo, que el sujeto diga "yo" que crea obrar, que prometa y que afirme. El acto voluntario puede, evidentemente, ser definido por una concatenación causal más compleja que la del acto reflejo."" La creencia puede ser descrita como un sentimiento vinculado con disposiciones emocionales y activas, de estructura adquirida y elevada. La imagen ideal del yo que forma parte de nuestra experiencia interior es reducible a complejos afectivos que dependen de la ontogenia del psiquismo (si es que no de su filogenia). Esto explica que pueda ser uno de los polos de una tensión interior del yo, y esta tensión parece vinculada con ciertas determinaciones del fenómeno mismo de la consciencia. Estos fenómenos intencionales se manifiestan, pues, ante todo como una organización de reacciones psico-vitales. Son el fruto de una educación en la cual se traduce todo el desarrollo personal. Por otra parte, estos fenómenos recaen bajo las relacionesde comprensión de manera