Seminario 27 Disolución - pág.10
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Jacques Lacan
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Responderé el tercer martes de Abril a los otros. Las preguntas, pueden seguir mandándomelas,nomecansan. Hay gente de la Escuela que quiere hacer Jornadas sobre el trabajo de la disolución. Estoy a favor. Vean para eso a la nombrada, Colette Soler, Michel Silvestre o Eric Laurent. Les digo eso a los miembros de la Escuela.
18 de Marzo de 1980.
¡¡Luz!!.
15 de Abril de 1980
Hágase la luz" Y, qué creen ustedes que sucedió?. La luz se hizo. Es probablemente increíble que eso haya entrado primero en la Escritura. Es lo que llamaré un síntoma-tipo de lo real. Porque es ciertamente a través de la luz en lo real de ella como se allanó el camino de la ciencia. No tan sólo él, sino otros varios. Sabemos también que la luz, noción de su velocidad precisamente, es la única que nos da absoluto mensurable de lo real. Y es al mismo tiempo como de él se demuestra la relatividad. Qué golpe de efecto para los creyentes resulta ese ¡¡increíble!!. Sin embargo, no despierta forzosamente en ellos, lo sabemos, un gusto particular por las luces, en el sentido "Aufklarung". No se dejen impresionar demasiado por ese golpe de efecto. Para reponerse de él constaten sólo aquello con lo cual se aclara más tarde: un total desconocimiento de la diferencia de las "luminarias" Luna y Sol con respecto a dicha luz. Lo que más me molesta es que el acento puesto en la palabra creativa es según mi parecer. Atribuir tan sólo lo insoportable de la luz a la palabra es una apuesta dudosa, totalmente contrario a mi parecer. Lo que demuestra el inconsciente es algo distinto, es decir que la palabra es ocurantista Le atribuyo bastantes fechorías a la palabra como para perdonarle este oscurantismo. Es su más evidente buena acción. Ya señalé en los albores de mi enseñanza, la función que abre el camino a lo simbólico de esas luciérnagas llamada estrellas. Las estrellas no dan mucha luz. Sin embargo los hombres se iluminaron con ellas lo que les permitió descubrir la felicidad que experimentan en la noche transparente.
El oscurantismo propio de la palabra se duplica por la creencia en la Revelación que imputa a Dios el "hágase la luz". Cuando eso se triplica por la filantropía y se cuadruplica por el progresismo, es noche negra. Cuando se apagan las estrellas resulta esto: "El deseo de los hombres es socorrerse unos a otros para su bienestar".