Seminario 17 El reverso del psicoanálisis - pág.21
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Jacques Lacan
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Y esa es la que los atormenta. No que el saber que se les ofrece no sea estructurado y sólido y que sólo tengan que hacer una cosa, o sea entretejerse adentro con los que trabajan -es decir aquellos que les enseñan- a titulo de medios de producción y al mismo tiempo de plusvalía. Al nivel del discurso de la histérica, que es aquel que ha permitido el pasaje decisivo dando sentido a lo que Marx articuló históricamente, es a saber que hay acontecimientos históricos que sólo se juzgan en términos de síntomas. No se vio hasta dónde llevaba eso hasta el día en que se tuvo el discurso de la histérica para hacer el pasaje con algo diferente que es el discurso del psicoanalista. El psicoanalista al principio no tuvo más que escuchar lo que decía la histérica.
LACAN: --¿Entonces, dónde estamos?. Parece que la gente no puede hablar de psicoanálisis porque se espera que lo haga yo. Y tienen razón porque yo lo haré mucho mejor que ellos.
Intervención: --Entonces la histérica es el maestro del psicoanalista...
Intervención: --Hay un cierto número de personas, las mismas que toman notas y que ríen, quienes, cuando Lacan vuelve a ocuparse de la asistencia, se dicen sin jamás superar un sillón, ya que es del orden de cierta topología, cierto número de cosas. Y bien, es esa gente la que me gustaría escuchar. LACAN: -- Quiero un hombre que sepa hacer el amor ... Y bien sí, el hombre se detiene allí. Se detiene en el hecho de que sea en efecto alguien que sepa. Para hacer el amor se puede repasar. Nada no es todo y pueden ustedes hacer siempre sus chistecitos, hay uno que no es gracioso y que es la castración.
Intervención: --Pero finalmente, ¡dejen entonces hablar a Lacan!.
LACAN: --Esperando, usted no dice nada.
Intervención: --¡L-A-C-A-N con nosotros!.
Intervención: --Mientras este curso ronronea tranquilamente, hay 150 camaradas de Bellas Artes que se han hecho detener por los polis y que están desde ayer en Beaujon, porque ellos no hacen cursos sobre el objeto a como el mandarín aquí presente y de quien a todo el mundo le importa un bledo, ellos fueron a hacer un curso salvaje al Ministerio de Equipamiento sobre los barrios de las latas y sobre la política del Sr. Chalandon. Entonces creo que el ronroneo de este curso magistral traduce bastante bien el estado de podredumbre actual de la Universidad.