Seminario 14 La lógica del fantasma - pág.236
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Jacques Lacan
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A saber, que antes que adelantara y hablara de eso en El estadio del espejo... , había marcado que esta suerte de agresividad que tiene su instancia y su presencia en la lucha a muerte por puro prestigio, era un señuelo, y desde entonces volvía caduca toda referencia a ella como articulación primera. No hago más que apuntar, al pasar, los problemas que plantea y deja hiante la deducción hegeliana respecto a la sociedad de los amos. ¿Cómo se entienden entre sí?. Por la simple referencia a lo que hay que saber, que el esclavo para que sea esclavo no está muerto. El resultado de la lucha muerte es que no se ha puesto la muerte en juego, entonces el amo no tiene derecho de matarlo. Por eso se llama servus, que el amo, servat, lo salva; a partir de ahí se plantea la verdadera cuestión. ¿Qué salva el amo en el esclavo?. Estamos en la cuestión de la ley primordial que instituye la regla del juego, a saber: al vencido se lo podrá matar. ¿Y si no se lo mata?, ¿a qué precio será?. Ahí entramos en el registro de la significancia. Es de lo que se trata en la posición del amo, l asconsecuencias de la introducción del sujeto en lo real para cernir lo que concierne a sus efectos sobre el goce.
Conviene plantear al nivel de este término algunos principios, a saber, que si hemos introducido el goce es bajo el mundo lógico de lo que Aristóteles llama ouzia, una sustancia. Es decir, algo que precisamente (así se expresa en su libro Categorías), no puedo ser ni atribuidos a un sujeto, ni puesto en ningún sujeto, es algo que no es susceptible ni de más ni de menos, que no se introduce en ningún comparativo, en ningún signo de mayor o menor, o aún de más pequeño o igual. El goce es algo en donde marca sus rasgos y sus límites el principio de placer, es algo sustancial importante de producir bajo la forma que acabo de articular en nombre de un nuevo principio: no hay goce más que del cuerpo. Permítanme decir que considero que el mantenimiento de este principio, su afirmación como siendo esencial, me parece de mayor alcance ético que el del materialismo. Esta fórmula tiene exactamente el mismo el alcance, el relieve que la afirmación: no hay más que a materia introducida en al campo del conocimiento.