Seminario 14 La lógica del fantasma - pág.212
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Jacques Lacan
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No quita el carácter bufonesco de lo que pasa cuando se intenta inscribir este término, variarlo, escalonarlo, según la mayor o menor facilidad donde se inscribe la relación. No se trata de ninguna otra cosa cuando se distingue la relación genital, cuando se habla de la pretendida ternura de la que se podría fácilmente, me jacto de hacerla, decir que no es en ningún caso más que la reversión de un desprecio, por otra parte que se ha acentuado la presencia de la pretendida ruptura del duelo, por ejemplo. El progreso de la relación sexual en tanto que devendría genital, sería que habría más facilidad al pensar del partenaire: podés reventar. Retomemos las cosas sobre otro plano: ¿a que satisface el acto sexual?. Se puede responder, legítima y simplemente, al placer.
No conozco más que un registro en el que esta respuesta sea plenamente sostenible, en el plano acético sustentado en la historia por Diógenes. Él hace el gesto público de la masturbación como signo de afirmación teórica de un hedonismo, en razón misma de este modo de satisfacción cínica que se puede considerar un tratamiento médico del deseo, no sin pagar cierto precio. Ya que introduje la dimensión política, cosa curiosa, es completamente sensible que este tipo filosófico se excluya así mismo, como se ve no solamente en las anécdotas sino en la posición del personaje en su tonel. Hubo un visitante como Alejandro que se contentó de una exclusión de la dimensión de la ciudad. Hay algo de lo que de sonreír se hubiera equivocado, de una faceta ascética, un modo de vivir; no es tan corriente como parece, no se nada de eso, no he probado. No hará falta olvidar ese lugar de placer, el de la menor tensión. Es claro que no es suficiente, hay muchos modos, una gran variedad de modos de la satisfacción aparecen al nivel de la búsqueda implicada por el acto sexual. Aquella a la cual da cuerpo nuestro curso de este año es esta: la imposibilidad de asir el conjunto de estos modos fuera del escrutinio lógico, único capaz de recoger en sus variedades como en su altitud, los diferentes modos de esa satisfacción. El conjunto que instaura lo que llamaremos provisoriamente, y bajo reserva, un ser masculino y un ser femenino, en este acto fundador que hemos evocado al inicio de nuestro discurso de este año, llamándolo acto sexual.