Seminario 14 La lógica del fantasma - pág.201
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Jacques Lacan
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No estamos para regodearnos con las viejas bromas. Cuando hablo de los místicos hablo simplemente de los agujeros que encuentran, hablo por ejemplo de la oscura noche, de lo que puede haber de unitivo en las relaciones de la criatura que sea; uno puede siempre con los métodos más sutiles y rigurosos encontrar ahí un hueso. Es lo único por lo que me interesan, no hago del acto sexual una teoría mística. No hablo de los místicos más que para señalar que son menos bestias que los filósofos, también los enfermos son menos bestias que los psicoanalistas. Esto tiende únicamente una alternativa renovada, que muchas veces he dado como fórmula de la alienación, la bolsa o la vida, la libertad o la muerte, la estupidez o la canallada, por ejemplo. No hay elección cuando la cuestión de la estupidez o la canallada se plantea al nivel de los filósofos o de los analistas es siempre la estupidez la que lleva las de ganar, nunca la canallada. gráfico(2) Para tomar el campo que hay entre el a y el A, he dibujado tres líneas, cuan hecha simplemente par marcar que el a se iguala al a externo, y que hay un resto a-b. Hice unas líneas más que podrían ser las únicas para marcarnos que este campo hay que considerarlos, para nosotros analistas, como siendo en su conjunto algo que al menos se supone, participa de la función del agujero. No puedo hacer más que introducir, por reconocimiento a la contribución que Green ha querido aportar a mi trabajo, porqué no, la referencia que introdujo bajo la forma de ese caldero del Es, que ha sido extraído de la trigésimo primer o trigésimo segunda conferencia de Freud. El caldero, de alguna manera, apunta a la verdad, en el texto de Freud de eso se trata. Con qué ironía Freud podía dejar pasar tales imagenes es algo que haría falta estudiar, no está ahora a nuestro alcance, haría falta previamente libra sea una sólida limpieza, de lo que recubre el texto, la marca negra, no digamos demasiado. Es una de las cosas esenciales para distinguir, la diferencia entre la podredumbre y la mierda, hace falta hacer una distinción; nadie se percata por ejemplo de que Freud designa, es lo que hay de podrido en el goce. No soy yo quien inventa ese término que se pasea ya en la literatura cortés, son los términos poéticos que usan los cuentos de la Mesa Redonda, los vemos retomados bajo la pluma de ese viejo reacciónario T.