Seminario 13 El objeto del psicoanálisis - pág.151
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Jacques Lacan
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Sería etiquetarlo muy rápido destacar ahí la temática masoquista. Si un sujeto, si un pensamiento, que sabe distinguir tan admirablemente -ustedes lo van a ver-, en la formulación estricta de posiciones esenciales, nos entrega, de alguna manera, su estructura. Hay ahí algo que para nosotros no debe sino ser enlazado a los otros puntos donde también la estructura del sujeto en tanto que tal es, en una cierta posición radical, manifestada por él. Y si tenemos la dicha de ver afirmar sin que al cabo nada diga que hubo ahí un mensaje cualquiera, porque, después de todo, estos papelitos los tenemos casi después de su muerte. La muerte no es, quizás, al límite de ningún más allá. Es seguramente uno de los límites más fáciles de utilizar cuando se trata de hacer los bolsillos. Le hicieron los bolsillos a Pascal, la cosa está hecha, aprovechémosla. Aprovechémosla si hay algo que pueda permitirnos a nosotros articular uno de los más singulares proyectos, una forma de empresa de las más excepcionales que se nos hayan dado jamás y que puede pasar por ser la más banal, como ustedes van a ver: -Infinito, nada.- comienza. Ininterpretable. -Nuestra alma es echada en el cuerpo en que ella encuentra número, tiempo, dimensión; ella razona sobre esto y llama a esto naturaleza, necesidad, y no puede creer en otra cosa(59) - Evocación de las potencias de lo imaginario. -La unidad añadida a lo infinito no lo aumenta en nada, no más que un añadido a una medida infinita, y se convierte en pura nada. Así nuestro espíritu ante Dios, así nuestra justicia ante la justicia divina. No hay tanta desproporción entre nuestra justicia y la de Dios, como entre la unidad y lo infinito(60) - no resiste al placer de no captar lo que sigue: -Es preciso que la justicia de Dios sea enorme como su misericordia y la justicia respecto de los réprobos es enorme y debe chocar menos que la misericordia respecto de los elegidos. Nosotros conocemos que hay un infinito e ignoramos su naturaleza, como sabemos que es falso que los números sean finitos. Hay, pues, en verdad, un infinito en número, pero nosotros ignoramos lo que sea. Es falso que sea par y es falso que sea impar, porque añadiendo una unidad no cambia de naturaleza. Sin embargo es un número y todo número es par o impar. Verdad es que esto se entiende de todos los números infinitos.