Seminario 13 El objeto del psicoanálisis - pág.45
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Jacques Lacan
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esto lo que nos interesa. Hoy no se trata del significante como agujero en lo real. Se trata del significante como determinando la división del sujeto. ¿Qué puede darnos la estructura de esto?. Ningún vacío, ninguna caída del objeto a , más que una angustia primordial y susceptible de dar cuenta de esto y yo voy a intentar hacérselos sentir por medio de consideraciones topológicas. Si procedo así es porque hay un hecho absolutamente sorprendente, es que de memoria de garabateador, -y Dios sabe que eso data de hace tiempo-, incluso si se cree que la escritura es una invención reciente, no hay ejemplo de que todo lo que es del orden del sujeto y del saber almismo tiempo, no pueda siempre inscribirse sobre una hoja de papel. Considero que hay allí un hecho de experiencia más fundamental que el que tenemos, que al que tendríamos, del que creemos tener de las tres dimensiones, porque hemos aprendido a hacer vacilar un poco estas tres dimensiones. Basta que vacilen un poco para que vacilen mucho. El hecho de que, quizás, se escriba siempre sobre una hoja de papel y que no haya necesidad de reemplazarla por cubos, eso no ha vacilado aún. Debe haber, pues, algo ahí de lo que no quiero decir que haga falta concluir que lo real no es más que dos dimensiones. Pienso, seguramente, que los fundamentos de la estética trascendental deben ser retomados, que la puesta en juego, aunque no fuera más que a título probatorio de una topología de dos dimensiones para lo que concierne al sujeto, tendría, en todo caso, ya esta ventaja tranquilizante. Si continuamos creyendo, duros como el hierro, en estas tres dimensiones, en efecto, tenemos muchas razones para marcarlos con el apego a estas tres dimensiones, porque es ahí que respiramos. Esto tendría, al menos, la ventaja tranquilizante de explicarnos en qué lo que concierne al sujeto es de la categoría de lo imposible y que todo lo que nos viene por medio de él, de lo real, se inscribe de entrada en el registro de lo imposible, de lo imposible realizado, lo real en el cual se talla al patrón del corte subjetivo. Es este real que conocemos bien porque lo volvemos a encontrar en el revés, -de algún modo- de nuestro lenguaje. Cada vez que queremos verdaderamente abordar lo que respecta a lo real, lo real es siempre lo imposible.