Seminario 12 Problemas cruciales para el psicoanálisis - pág.34
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Jacques Lacan
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Jamás he conocido la trayectoria necesaria, en función de las leyes de gravitación, que pueda ser descubierta sino es a partir de un rechazo absoluto de todas las evidencias cósmicas. Hay en la ley de Newton algo que permite hacer de una naturaleza acósmica, en el desarrollo de la ciencia moderna, la apertura de la cual se trata, a saber: el cosmos es algo que depende de una construcción, de una naturaleza perfectamente acósmica. Es de esta esfera interna, que, bajo el nombre de realidad debemos ocuparnos en el análisis. Realidad aparente que es la de la correspondencia en apariencia modelada, la una sobre la otra, de algo que se llama el alma, en algo que se llama la realidad. Pero en relación a
esta aprehensión, que permanece siendo la aprehensión psicológica del mundo, el psicoanálisis nos da dos aperturas: la primera la de este lugar de reencuentro donde el hombre se cree el centro del mundo. No es ésta la noción de centro importante en lo que se llama - como loros - la revolución copernicana, bajo el pretexto de que el centro ha saltado de la tierra al sol . Nuestros ancestros eran más fuertes que nosotros. En el psiquismo, el sujeto se representa como el doblez de una realidad que al mismo tiempo deviene realidad cósmica. Lo que el psicoanálisis descubre es que ese pasaje, por donde se llega en el entre-dos, al otro lado del doblez, donde ese intervalo es lo que funda la correspondencia del interior al exterior. Es el mundo de la otra escena, el mundo del sueño que es percibido, lo Unheimlich. Es eso, ese lugar, ustedes que pasean por las calles. Allí me detendré la próxima vez. ¿Por qué se da a las calles nombres propios? Van de calle en calle, pero un día ocurre que, sin saber por qué, franquean, invisible a ustedes mismos, no sé que línea y caen en un lugar donde nunca habían estado, y sin embargo lo reconocen como siendo aquél, ese lugar, donde habrían estado. Estaba allí, en vuestra memoria, como un islote aparte. Algo de no localizado más que allí, para reunírseles. Ese lugar no tiene nombre, pero se distingue por la extrañeza de su decorado; ¡Freud puntúa tan bien lo que hace al campo de lo Unheimlich! He ahí una palabra donde tocamos la identidad de su anverso y reverso. Ese lugar que llamamos la otra escena.