Seminario 9 La Identificación - pág.201
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Jacques Lacan
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Es difícil ofrecerse mejor a los malos tratos de la sociedad que como Sade lo ha hecho a cada instante, pero no esta allí lo esencial, lo esencial queda suspendido en ese texto de Paulhan que les ruego lean, que no procede más que por as vías de un análisis retórico del texto sadiano para hacernos sentir l solamente de un velo el punto de convergencia en tanto se sitúan en esa reinversión fundada aparentemente sobre la más profunda complicidad con lo que la víctima no es al fín de cuentas más que el símbolo marcado por una especie de substancia ausente del ideal de las victimas sadianas. Es en tanto objeto que el sujeto sadiano se anula en lo que efectivamente reencuentra lo que fenomenológicamente nos aparece entonces en los textos de Masoch, a saber que el término, el colmo del goce masoquista no reside tanto en el hecho de que se ofrece para a oportar o no tal o cual dolor corporal, sino en ese extremo singular que ustedes encontrarán siempre en los grandes o pequeños textos de la fantasmagoría masoquista, esta anulación del sujeto, hablando con propiedad, en tanto se hace puro objeto. No hay a eso último término más allá del momento en el que la novela masoquista, cuaIquiera sea, llega a ese punto que puede parecer desde afuera tan superfluo, firuletes, lujo, ¿que és? hablando con propiedad, que se forja el mismo, ese sujeto masoquista, como siendo el objeto de una negociación o más exactamente de una venta entre los otros dos que se lo pesan como un bien, bien venal -observen el mismo paso fetiche- pues el último término se indica en el hecho de que es un bien que no habrá siquiera que preservar como el esclavo antiguo que se constituía al menos, se imponía respeto por su valor de mercancía. Todo esto todos estos rodeos, este camino pavimentado con flores de Tarbes precisamente de flores literarias, para señalarles lo que quiero decir cuando hablo de lo que he acentuado para ustedes: a saber la perturbación profunda del goce en tanto el goce se define en relación a la cosa por la dimensión del Otro como tal en tanto esta dimensión del Otro se define por la introducción del significante. Voy a dar aún tres pequeños pasos y después postergaré para la próxima vez la
continuación de este discurso en el temor de que recientan demasiado la fatiga gripal que me habita hoy.