Seminario 7 Nuestro Programa - pág.40
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Jacques Lacan
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Seguramente eso no es después de todo una novedad. Podemos decir que todos los fabricantes de éticas han tenido que vérselas con el mismo problema. Pero justamente es por eso que es interesante, diría, hacer la historia, la genealogía, de la moral. No de la moral como se expresa Nietzsche, sino de la sucesión de las éticas, es decir de la reflexión teórica sobre la experiencia moral. Y uno se da cuenta en esta ocasión, primero de la significación central de los problemas tal como están planteados desde el origen, tal como son mantenidos con cierta constancia. ¿Por qué después de todo ha sido menester que siempre los éticos volvieran a ese problema enigmático de la relación del placer con la definición de lo que uno puede llamar el bien último, ese que orienta, dirige, la acción humana en tanto ésta es acción moral? ¿Por qué siempre volver al problema del placer?; ¿por qué esta suerte de exigencia interna que hace que el ético no pueda desprenderse del intento de concebir, de reducir las antinomias que se ligan a este término? Por una parte, del hecho de que ese placer aparezca en muchos casos como el término opuesto al esfuerzo moral en sí mismo, y que sin embargo, es menester que se encuentre, en suma, la última referencia, aquélla a la cual debe reducirse en último término ese bien que orientaría toda la acción humana. He aquí un ejemplo, y no es el único, de esta especie de nudo que se propone en la solución del problema. Entonces, es este primer punto el que debe instruirnos cuando reencontramos esas puntas de nudos alrededor del problema ético como tal. Es uno de los ejemplos que nos muestra la constancia con la cual el problema del conflicto se plantea en el interior de toda elaboración. Acá pues, diremos que Freud no llega sólo como uno de los elementos, uno de los
sucesores, en el problema de la ética. Y es aquí donde podemos intentar formular algo que es importante plantear: diremos que si es verdad que Freud nos aporta algo de un peso sin igual, que verdaderamente, en un punto con respecto al cual uno no ha tomado conciencia, cambia para nosotros los problemas de la oposición ética; ¿es en qué? Es en la medida, justamente, en que la ha articulado más profundamente que nadie -y ya he hecho alusión a algunas referencias que tendremos que tomar este año.