Seminario 7 Nuestro Programa - pág.38
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Jacques Lacan
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Vemos pues la necesidad en estos tres niveles, de ordenar tres órdenes que son respectivamente de una sustancia, digamos, de la experiencia, o tema de una experiencia que corresponde a la oposición principio de realidad, principio de placer, que un proceso de la experiencia corresponda a la oposición del pensamiento con la percepción. ¿Pero qué vemos aquí?. El proceso de la experiencia psíquica se divide según se trate de la percepción ligada a la actividad alucinatoria, al principio del placer. Es lo que Freud llama realidad psíquica. Dicho de otra manera, es un proceso en tanto es proceso de ficción. Debe distinguirse de este otro término que se llaman los procesos del pensamiento, por los cuales efectivamente se realiza la actividad tendencial, a saber, el proceso apetitivo, en tanto el proceso apetitivo, que es un proceso de búsqueda, de reconocimiento, como
Freud lo ha explicado más tarde, de hallazgo del objeto, se ejerce en alguna parte. Es ésta la otra faz de la realidad psíquica, su proceso en tanto inconsciente es también apetitivo. Al nivel, en fin, de la objetivación, o del objeto, tenemos lo conocido y lo desconocido. Es porque lo que es conocido sólo puede ser conocido en palabras (paroles) que lo que es desconocido se presenta como teniendo una estructura de lenguaje. Y esto nos permite replantear la pregunta de lo que ocurre a nivel del sujeto. Al igual que la oposición ficción-apetito. cognoscible-no-cognoscible, divide lo que sucede a nivel del proceso y del objeto, a nivel del sujeto debemos preguntarnos en qué consiste, en último término, la aprehensión, la vertiente que podemos poner desde el punto de vista de la realidad entre uno y otro de ambos principios. Y bien, les propongo calificarla así: lo que se presenta como sustancia al sujeto, a nivel del principio del placer, es el bien del sujeto en tanto el placer gobierna la actividad subjetiva, es el bien, es la idea del bien que lo soporta, y es por ello que en todos los tiempos los éticos no han podido hacer otra cosa que intentar identificar estos dos términos, sin embargo tan fundamentalmente antinómicos como son el placer y el bien. Desde entonces, frente a esto, no podemos colocar cualquier cosa al nivel del sustrato de realidad de la operación subjetiva, algo que es un punto de interrogación. ¿Cuál es esta nueva figura que nos es aportada por Freud en la oposición principio de realidad, principio del placer? Seguramente es una figura problemática.