Seminario 7 Nuestro Programa - pág.17
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Jacques Lacan
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Es esta una noción de la naturaleza que deben medir hasta dónde es diferente de la nuestra, pues ella comporta, inversamente, la exclusión de todos los deseos bestiales, de lo que es hablando propiamente, la realización del hombre. En el intervalo hemos tenido pues, una inversión completa, total, de la perspectiva. ¿Para Freud de qué va a tratarse?. Todo lo que va hacia la realidad, va de algún modo a exigir no sé qué temperamento, una bajada del tono, de lo que es, hablando propiamente, la energía del placer. Y esto es algo que tiene una enorme importancia. Esto también puede parecerles a ustedes, en vista que son hombres de nuestro tiempo, después de todo, de una cierta banalidad. Quiero decir que como me lo oí relatar, diría que lo que Lacan aconseja, es simplemente esto: el rey está totalmente desnudo. Al menos es en esos términos que eso me ha sido relatado. Tal vez era de mí que se trataba. Pero mantengámonos en la mejor hipótesis, que es lo que yo enseño. Seguramente lo enseño de una manera quizás un poco más humorística que lo que piensan mis críticos, cuyas intenciones últimas no he medido en la ocasión. No es en verdad de una manera distinta que ésta, no completamente la del niño que se supone hace caer la ilusión universal, sino más bien la de Alphonse Allais; haciendo reunir a los paseantes para alertarlos con una voz sonora diciéndoles: un escándalo, miren esta mujer, bajo su vestido está desnuda. Y en verdad incluso no digo eso. Pues si el rey esta desnudo, es justamente sólo en tanto está bajo un cierto número de vestidos, ficticios sin duda, pero que son absolutamente esenciales a su desnudez y en relación a los cuales su desnudez misma, como otra muy buena historia de Alphonse Allais lo muestra, puede ser considerado como no estando jamás bastante desnudo. Después de todo se puede despellejar al rey o a la bailarina. En verdad, aquello a lo cual nos remite la perspectiva de este carácter absolutamente cerrado, es precisamente a la perspectiva de la manera en que se organizan las ficciones del deseo. Es en las ficciones del deseo donde intervienen, donde toman su alcance, las fórmulas que les he dado el año último acerca del fantasma. Es allí donde deben ser retomadas; es allí donde la noción de deseo como siendo el deseo del Otro adquiere todo su peso.