Seminario 6 El deseo y su interpretación - pág.333
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Jacques Lacan
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A tal punto no se ocupa de para nada, que ustedes saben muy bien que Freud admite, por lo menos en el origen de su articulación doctrinal que, en un caso ideal, no ocuparse de esto deviene algo felizmente definitivo. Vuelvo a enviarlos a ese texto que no es largo, y que encontrarán en el Tomo XIII de las Obras Completas. ¿Qué es lo que nos dice Freud? Partamos de lo que él nos dice. Veremos, después, que esto puede aportarnos agua para nuestro molino. Freud nos dice: El complejo de Edipo entra en su Untergang, en su descenso, en su declinación, en esa declinación que será una peripecia decisiva para todo el desarrollo ulterior del sujeto. A continuación dice: El complejo de Edipo no ha sido probado, experimentado, bajo las dos fases de su posición triangular, sino cuando el sujeto, rival del padre, se ve sobre el punto concreto alcanzado por una amenaza, que no es otra que la castración, es decir que, en tanto el quiere tomar el lugar del padre, será castrado, y que, si toma el lugar de la madre -es literalmente lo que dice Freud- el perderá también el falo, puesto que, el punto de conclusión, de maduración del Edipo, es el descubrimiento pleno de que la mujer está castrada. Es precisamente en tanto que el sujeto esta tomado en esta alternativa cerrada, que no le deja ninguna salida sobre el plano de algo que podemos articular como la relación -que vamos a intentar profundizar mejor más adelante-, con eso que se llama el falo, y que es la clave de la situación que, en ese momento, se forma como la del drama esencial del Edipo.
El Edipo, diría, en tanto está, precisamente, en el sujeto, marca la unión y el retorno que lo hace pasar, del plano de la demanda, al del deseo. Es en tanto que esta cosa -pues dejo la interrogación sobre la calificación, y vamos a ver lo que eso debe ser para nosotros- no he dicho objeto al decir cosa, digo real, aún no simbolizado, pero de alguna manera con posibilidad de serlo. Es, para decirlo todo, lo que podemos llamar un significante. El falo nos es presentado por Freud como la clave de la Untergang, del descenso, de la declinación del Edipo. Observamos reunido, en la articulación freudiana, algo que no pone la vida en una posición tan simétrica.