Seminario 6 El deseo y su interpretación - pág.160
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Jacques Lacan
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¿Y a qué habría llegado si se des hubiera sorprendido a los dos? En breve veremos dibujarse algo que, en el orden estructural es esencial. Cuando los dos que están en el interior de una especie de cerco son acá confrontados uno frente al otro en la relación propiamente imaginaria, aquello de lo cual se trata esta bastante bien señalado por el hecho de que este perro se masturba contra su pierna, este perro, que en la ocasión es el fantasma mismo a propósito del cual él es llevado, es también él mismo imaginario; aquel que lo muestra masturbarse, como también que no esta ausente de la unión de esos amantes. Pero lo esencial no es, simplemente, describir que la identificación del sujeto, como puede alcanzarse allí, está en todas partes. Está también con el sujeto que queda afuera y que se anuncia, y con el sujeto que está adentro y que esta tomado en la relación de pareja con aquello que ella comporta de satisfacción imaginaria corriente. Es que, o bien los dos elementos de la unión imaginaria, dual, quedan unidos en la fascinación común del acto, entre el abrazo, entre el acoplamiento y la fascinación especular donde quedan unidos, y el otro no debe estar allí o el otro se muestra. Y entonces los otros dos se separan y se disuelven. Es la estructura lo que es importante poner de relieve. Es la que desvirtúa el problema porque, en fin de cuentas, es el sujeto que nos dice que ha tenido una tosecita antes de entrar en rol de su analista. Entonces, está claro que, si se lo ha hecho subir, es que no habla nadie más, que ella estaba sola. Sin embargo, el problema está claro. El sujeto tosiendo, es decir, por un lado, produciendo este acto del cual él mismo no sabe la significación, ya que plantea la pregunta por la significación, siendo por esta tos como el perro por su ladrido que él no es, él mismo no sabe cuál es su mensaje y sin embargo, él se anuncia por esta tos. Y anunciándose ¿qué es lo que él imagina? ¿Qué es lo que él imagina que hay en el interior de esta pieza, para que esta tos que él nos señala como siendo en esta oportunidad una impulsión, una compulsión, algo que lo irrita? Y he puesto de relieve, a este propósito, qué sorprendente es que Ella Sharpe haya creído que para este fin no era necesario que hablara de ello, que el sujeto no era consiente de ello, y que no era necesario volverlo concierte.