Seminario 6 El deseo y su interpretación - pág.48
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Jacques Lacan
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Y aún puede ser, hasta cierto punto que en la vida normal, la que vivimos todos los días, nos ocurra más a menudo de lo que creemos, el tener en nuestra presencia a alguien que, con todas las apariencias de un comportamiento social satisfactorio, es alguien que a la vez desea , por ejemplo, desde el punto de vista del interés, de lo que nos permite estar de acuerdo con un ser humano, y conocemos más de uno, cuando se los señala busquen entre sus relaciones, alguien que es un muerto y momificado, que no espera sino el pequeño golpe que los conduzca a su fin. No es verdad también que en presencia de ese algo que, después de todo, puede ser mucho más difusamente presentado... (Falta en el original) ...cia tranquila, y que una gran parte de nuestro comportamiento con nuestros semejantes puede ser algo que vamos a tomar en cuenta cuando nos ocupamos de escuchar los discursos, confidencias, el discurso libre de un sujeto bajo la experiencia del psicoanálisis, puede introducir en nosotros una reacción mucho más importante a medir, mucho más presente, esencial, que la que nos corresponde de esa suerte de precaución que nos hace tomar para no hacer destacar al semi-muerto que allí donde él está, donde está a punto de hablarnos, está la media presa de la muerte, y eso también porque nosotros, sobre ese tema donde tal audacia de intervención no dejaría de comportar algún contragolpe, que es precisamente en su contra que nos defendemos más, es lo que hay de más ficticio en nosotros, de más
repetido (repeté), a saber, la semi-muerte. En breve, lo ven, las preguntas más a cerrar se multiplican al punteo donde hoy llegamos en este discurso, y sin duda, si ese sueño debe aportarles algo concerniente a las relaciones del sujeto con el deseo, es que hay un valor que no debe sorprendernos, d ados sus protagonistas, un padre y un hijo, la muerte presente, y, verán, la relación al deseo. No es por azar que elegimos este ejemplo, que vamos a explotar la próxima vez.
3 De Diciembre De 1958
L
os había dejado la última vez en un sueño, ese sueño extremadamente simple, al menos en apariencia. Les había dicho que nos ejercitaríamos sobre él o a su propósito, para articular el sentido propio que damos a ese término que es aquí el deseo del sueño, y el sentido de lo que es una interpretación.