Seminario 6 El deseo y su interpretación - pág.40
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Jacques Lacan
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Al desligamiento corresponde esa posibilidad de anexión que le es propia, y en la que el afecto se presenta en la experiencia analítica como algo problemático que hace que, por ejemplo, en lo vivido de una histérica - es de allí que parte el análisis, es de allí de donde
parte Freud cuando comienza a articular las verdades analíticas - un afecto surge en el texto ordinario, comprensible, comunicable, de lo vivido de todos los días de una histérica. Ese afecto que está ahí parece la transformación de otra cosa - vale la pena que nos detengamos en esto - de otra cosa que no es otro afecto que lo que él sería en lo inconsciente. Eso, Freud lo deniega absolutamente. No hay cosa semejante; es la transformación del factor puramente cuantitativo bajo una forma transformada, y toda la cuestión consiste en saber cómo son posibles esas transformaciones en el afecto; cómo un afecto que está, por ejemplo, en lo profundo, es concebible que el texto inconsciente, restituido como tal o cual, se presente bajo otra forma cuando se presenta en el contexto preconsciente. ¿Qué nos dice Freud? Primer texto: "Toda la diferencia proviene de que las representaciones son investimentos fundadas sobre trazas mnésicas - en tanto que los afectos y sentimientos corresponden a procesos de descarga cuyas manifestaciones finales son percibidas como sensaciones(4)". Tal es la regla de la formación de los afectos. Es como yo se los dije: el afecto reenvía al factor cuantitativo de la pulsión; eso es lo que él entiende que no es solamente mudable, móvil, sino sometido a la variable que constituye ese factor, y lo articula diciendo que su suerte puede ser "de tres tipos: o bien el afecto -totalmente o en parte- subsiste tal cual; o bien sufre una transformación en angustia", es lo que escribe en 1915, y donde vemos engancharse una posición que el artículo "Inhibición, síntoma y angustia" articulará en la tópica, "o bien es suprimido, es decir, que su desarrollo es francamente impedido". "Hay una diferencia notable, nos dice, en relación a la representación inconsciente; ella es, a la vez, reprimida, queda en el sistema inconsciente como formación real, en tanto que al afecto inconsciente no le corresponde en ese mismo lugar sino un rudimento que no ha podido llegaradesarrollarse(5)". Esto es un preámbulo inevitable antes de entrar en el modo por el que voy a plantear las cuestiones de la interpretación del deseo del sueño.