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Seminario 6 El deseo y su interpretación - pág.19

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Es lo que hace cuando llama al otro, y por tanto es allí donde se encuentra la originalidad del campo que Freud descubre y que llama lo inconsciente, es decir, ese algo que pone siempre al sujeto a cierta distancia de su ser, lo que hace que precisamente ese ser no se le junte jamás, y que por eso es necesario que no pueda hacer otra cosa que alcanzar su ser en esa metonimia del ser en el sujeto que es el deseo. ¿Por qué? Porque al nivel en que el sujeto está empeñado, metido él mismo en la palabra y por ahí en la relación al Otro como tal, como lugar de la palabra, hay un significante que falta siempre. ¿Por qué? Porque es un significante, y el significante está especialmente delegado a la relación del sujeto con el significante. Ese significante tiene nombre: es el falo. El deseo es la metonimia del ser en el sujeto; el falo es la metonimia del sujeto en el ser. Volveremos. El falo, en tanto es elemento significante sustraído a la cadena de la palabra, en tanto enlaza toda relación con el Otro, es ahí el principio límite que hace que el sujeto en tanto implicado en la palabra, caiga bajo el golpe de lo que se desarrolla en todas sus consecuencias clínicas bajo el término de complejo de castración. Es lo que sugiere toda especie de uso, no digamos puro, puede ser más impuro de los vocablos (mot) de la tribu, toda especie de inauguración metafórica, por poco audaz que se haga y en desafío de lo que la lengua siempre vela, y eso que vela en último lugar, es la muerte. Eso siempre tiende a hacer surgir esa figura enigmática del significante faltante, el falo , que aquí aparece como siempre bajo la forma llamada diabólica, oreja, pene, aún el mismo falo, y si en ese uso (du cage) de jaula la tradición del "jeu d´esprit" inglés, ese contenido que no disimula menos el deseo más violento, pero ese uso se basta a sí para hacer aparecer en lo imaginario, en el otro que está como espectador, en el pequeño a, esa imagen del sujeto en tanto marcado por la relación a ese significante especial, que se llama lo prohibido, en tanto viola una interdicción, en tanto muestra que más allá de las prohibiciones que hacen la ley del lenguaje, no se habla así de las viejas damas.


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