Seminario 5 Las formaciones del inconsciente - pág.9
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Jacques Lacan
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Entonces, ustedes Lo ven bien: éste es el discurso concreto del sujeto individual, de aquél que habla y se hace escuchar. Es ese discurso que se puede grabar en un disco. El otro es lo que todo eso incluye como posibilidad de descomposición, de reinterpretación, de resonancia, de efecto metafórico y metonímico. Uno va en el sentido contrario del otro, por la simple razón, justamente, de que deslizan uno sobre otro, pero uno recorta al otro, y ambos se recortan en dos puntos perfectamente reconocibles. Si partimos del discurso, el primer punto en que el discurso encuentra a la otra cadena que llamaremos la cadena propiamente significante, es, desde el punto de vista del significante, lo que acabo de explicarles, a saber, el haz de los empleos, dicho de otro modo: lo que llamaremos el código; y es muy necesario que el código este en alguna parte para que allí pueda haber audición de ese discurso. Este código, este muy evidentemente en el gran A que este ahí, es decir en el Otro en tanto que es el compañero de lenguaje Este Otro, es absolutamente necesario otra cadena que llamaremos la cadena propiamente significante, es, desde el punto de vista del significante, lo que acabo de explicarles, a saber, el haz de los empleos, dicho de otro modo: lo que llamaremos el código; y es muy necesario que el código está, en alguna parte para que allí pueda haber audición de ese discurso. Este código, está muy evidentemente en el gran A que est ahí, es decir en el Otro en tanto que es el compañero de lenguaje Este Otro, es absolutamente necesario que exista, y en esta ocasión les ruego que observen que no hay absolutamente necesidad de llamarlo con ese nombre imbécil y delirante que se llama la conciencia colectiva. Un Otro es un Otro, basta con uno sólo para que una lengua está viva, basta incluso de tal modo con uno solo, que est Otro por sí sólo puede ser también el primer tiempo. Que haya allí uno que quede y que pueda hablarse a sí mismo en su lengua, esto basta para que allí lo haya, y no solamente un Otro, sino incluso dos otros, en todo caso uno que lo comprenda. Uno puede continuar haciendo chistes en una Lengua, aún cuando uno es su único poseedor.
He aquí pues, el encuentro primero, a nivelde lo que hemos llamado el código Y en el, otro, el segundo encuentro que cierra el bucle que constituye, hablando propiamente , el sentirlo, que lo constituye a partir del código que ha encontrado ante todo, es ese punto de conclusión.