Seminario 4 La relación de objeto - pág.251
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Jacques Lacan
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Inmediatamente después de que se le articule afirmativamente la ausencia del falo, fantasea la siguiente historia, que es muy bonita-cuenta que vio a su madre, en camisón y completamente desnuda, mostrándole el Wiwimacher, que el hizo igual y tomó como testigo del comportamiento de mamá a la criada, la famosa Grete. Magnifica respuesta, y perfectamente conforme con lo que yo intentaba articular hace un momento. Se trata, precisamente, de ver como velado lo que esta velado. La madre esta a la vez desnuda y en camisón, exactamente como en aquella historia de Alphonse Allais, que exclamaba con las manos hacia el cielo -Miren a esa mujer, debajo de su vestido va desnuda. Tal vez nunca hayan llegado a ponderar la incidencia y el alcance de esta observación en las subyacencias metafísicas de su comportamiento social, pero es fundamental en la relación interhumana. Entonces, el padre de Juanito, que no se distingue por una excesiva picardía en la percepción de las cosas, le dice -Pero una de dos, o está desnuda o en camisón. Pero ahí está el problema-para Juan, está a la vez desnuda y en camisón, exactamente como para todos ustedes que están aquí. De ahí la imposibilidad de garantizar el orden del mundo con una intervención autoritaria. Evidentemente, el padre imaginario existe desde hace mucho, desde siempre, es una cierta modalidad del buen Dios, pero eso no resuelve todos nuestros problemas, lo sabemos de una forma no menos clara, comprobada y permanente. Antes de esta tentativa, el padre había hecho un primer planteamiento tratando, como le habla dicho Freud, de reducir la culpabilidad de Juanito. Le hace una primera aclaración sobre la relación que hay entre el caballo y algo prohibido, que es tocarse el sexo. Esta intervención, dirigida en suma a apaciguar la angustia de culpabilidad , como analistas sabemos, tras unos veinte o treinta años de experiencia, que está condenada al fracaso, que de ningún modo se debe abordar frontalmente la culpabilidad, salvo transformándola en diversas formas metabólicas . Con Juan, no podía ocurrir de otro modo. En cuanto el padre le dice que el caballo no es aquí sino un sustituto terrorífico de algo de lo que no debe hacer una montaña, el niño, que hasta ese momento tenía miedo de los caballos, está obligado, dice, a mirarlos. Detengamonos un momento en este mecanismo, que merece la pena destacar. ¿Qué quiere decir en suma lo que le dicen? Equivale a decirle que tiene permiso para mirar los caballos.