Seminario 4 La relación de objeto - pág.48
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Jacques Lacan
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Además hemos visto, por otras carácterísticas, que el objeto es, por una parte, inadecuado y, por otra, que escape incluso a su aprehensión por un concepto. Y ahora nos vemos llevados a ajustar más las nociones fundamentales, y en particular a revisar la que se encuentra en el centro de la teoría analítica actual, la noción de frustración. ¿En qué medida ha sido necesaria esta noción? ¿En que medida conviene rectificarla? Por nuestra parte, hemos de criticarla para hacerla utilizable y, por decirlo todo, coherente con lo que constituye el fondo de la doctrina analítica, es decir, eso en lo que consiste fundamentalmente el pensamiento de Freud, en el cual la noción de frustración resulta marginal, como he subrayado muchas veces. Les he recordado lo que se presentaba en los datos de partida-la castración, la frustración y la privación. Lo fecundo es marcar las diferencias entre estos tres términos. ¿Que hay de la castración? La castración está esencialmente vinculada con un orden simbólico instituido, que supone una larga coherencia, de la que no puede aislarse al sujeto en ningún caso. Todas nuestras reflexiones anteriores ponen de manifiesto el vínculo de la castración con el orden simbólico, pero basta con esta simple observación-en Freud, de entrada, la castración estuvo relaciónada con la posición central atribuida al complejo de Edipo como elemento de articulación esencial de toda la evolución de la sexualidad. Si he escrito en la tabla deudasimbólica, es porque el complejo de Edipo contiene ya en sí mismo, como algo fundamental, la noción de la ley, noción imposible de eliminar. El hecho de que la castración esté en el plano de la deuda simbólica queda ya sobradamente justificado, me parece, por esta observación preciada, que se sostiene en todas nuestras reflexiones anteriores. De modo que prosigo. ¿Qué objeto es el que está en juego, o es puesto en juego, en la deuda simbólica instituida por la castración? Como se lo indiqué la ultima vez, se trata de un objeto imaginario, el falo. Al menos esto es lo que afirma Freud, y de ahí partiré hoy para tratar de llevar un poco más lejos la dialéctica de la frustración. Ahora, la frustración. Ocupa la posición central en esta tabla, lo cual en sí mismo tampoco tiene por que producir ningún desorden ni desequilibrio en vuestra concepción. Al acentuar la noción de frustración, no nos apartamos mucho de la noción que Freud puso en el centro del conflicto analítico, que es la de deseo.