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Jacques Lacan


Seminario 3 Introducción a la cuestión de las psicosis - pág.37

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Intentemos penetrar un poco la noción de testimonio. ¿Acaso el testimonio es también pura y simplemente comunicación? De ningún modo. Pero está claro que todo lo que para nosotros tiene valor en tanto que comunicación, es del orden del testimonio. La comunicación desinteresada, en última instancia, no es sino un testimonio falido, o sea, algo sobre lo cual todo el mundo está de acuerdo. Todos saben que ese es el ideal de la transmisión del conocimiento. Todo el pensar de la comunidad científica esta basado en la posibilidad de una comunicación cuyo término se zanja en una experiencia respecto a la cual todo el mundo puede estar de acuerdo. La instauración misma de la experiencia esta en función del testimonio. Estamos aquí ante otro tipo de alteridad. No puedo retomar todo lo que dije en otra época sobre lo que llamé el conocimiento paranoico, porque deberé retomarlo sin cesar en el seno de mi discurso de este año, pero voy a darles una idea de lo que era. Designé así, en mi primera comunicación al grupo de Evolution psychiatrique, que en ese

momento tema una originalidad bastante notable, lo que apunta a las afinidades paranoicas de todo conocimiento de objeto en cuanto tal. Todo conocimiento humano tiene su fuente en la dialéctica de los celos, que es una manifestación primordial de la comunicación Esta es una noción genérica observable, conductalmente observable. Entre niños pequeños lo que sucede entraña ese transitivismo fundamental que se expresa en el hecho de que un niño que le pego a otro puede decir: el otro me pegó. No miente: el es el otro, literalmente. Sobre este fundamento se diferencia el mundo humano del mundo animal. El objeto humano se distingue por su neutralidad y su proliferación indefinida. No depende de la preparación de ninguna coaptación instintiva del sujeto, como hay coaptación, enganche de las valencias químicas entre sí. El hecho de que el mundo humano esté cubierto de objetos se fundamenta en que el objeto del interés humano es el objeto del deseo del otro. ¿Como es esto posible? Porque el yo humano es el otro, y al comienzo el sujeto esta más cerca de la forma del otro que del surgimiento de su propia tendencia. En el origen el es una colección incoherente de deseos -éste es el verdadero sentido de la expresión cuerpo fragmentado- y la primera síntesis del ego es esencialmente alter ego, está alienada.


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