Seminario 2 Psicología y Metapsicología - pág.151
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Jacques Lacan
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Este es en particular el caso de un hombre llamado Erikson, quien se califica a sí mismo de partidario de la escuela culturalista: que le aproveche. Dicho culturalismo consiste en poner el acento, en el análisis, sobre aquello que en cada caso tiene que ver con el contexto cultural donde el sujeto está inmerso. Aspecto por cierto no desconocido hasta entonces; que yo sepa, ni Freud ni aquellos que pueden calificarse de específicamente freudianos, lo descuidaron nunca. El problema es saber si debe concederse a este elemento una importancia dominante en la constitución del sujeto. Dejemos de lado, por ahora, la discusión teórica que ello puede suscitar, y veamos en qué desemboca. Por lo que respecta al sueño de la inyección de Irma, desemboca en ciertas reflexiones que intentaré señalarles a medida que vayan surgiendo en el re-análisis que trataré de efectuar hoy. Les sorprenderá ver que el tal culturalismo converge peculiarmente con un psicologismo consistente en entender todo el texto analítico en función de las diferentes etapas del desarrollo del ego. Como ven no fue el simple deseo de tomarle el pelo a su sincronización lo que me hizo nombrar a Hartmann. Procuraremos, pues, situar el sueño de la inyección de Irma como una etapa en el desarrollodel ego de Freud, ego que tiene derecho a un respeto particular, porque es el de un gran creador en un momento eminente de su capacidad creadora. Hablando con rigor, no se puede decir que se trate de un falso ideal. Indudablemente, debe haber una psicología del creador. ¿Pero es acaso ésta la lección que tenemos que extraer de la experiencia freudiana y, en particular, si la examinamos bajo la lupa, de lo que acontece en el sueño de la inyección de Irma? Si este punto de vista es verdadero, tenemos que abandonar una noción que les presento
como la esencia del descubrimiento freudiano, el descentramiento del sujeto con respecto al ego, y volver a la idea de que todo se centra en el desarrollo típico del ego. Hay aquí una alternativa sin mediación: si esto es verdad, todo lo que digo es falso. Pero si lo que digo es falso, se torna sumamente difícil leer el menor texto de Freud entendiendo algo. Vamos a hacer la prueba con el sueño de la inyección de Irma. ¿Por qué concede Freud tanta importancia a este sueño? A primera vista podría resultar extraño.