Pediatría y psiquiatría (1948) - pág.20
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Donald Winnicott
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Una de las formas de escape la constituyen los sueños y su recuerdo. Al dormir soñamos continuamente y al despertarnos necesitamos trasladar a la vida real algo de lo que hemos soñado, del mismo modo que nos es necesario reconocer los asuntos cotidianos que se nos presentan y se entremezclan con los sueños. Aparte de esto, ¿acaso no es principalmente a través de la creación artística, así como de la experiencia artística, que mantenemos los puentes necesarios entre lo subjetivo y lo objetivo? Por esto, sugiero, valoramos en gran medida la lucha solitaria del creador en cualquiera de las artes. Para todos nosotros, al igual que para él mismo, el artista gana repetidamente gloriosas batallas en una guerra que, sin embargo, no es un resultado definitivo. El resultado definitivo lo constituiría el hallazgo de lo que no es verdad, a saber, que lo que el mundo ofrece es idéntico a lo que el individuo crea. Terminaré con un ejemplo que amplía un poco el tema. Un hombre soñó que conducía el coche por una curva de la montaña cuando observó que se le acercaba otro coche de frente, a gran velocidad. Fue un sueño fugaz. El hombre giró hacia la izquierda, pero sabía que de no haberse despertado, se hubiera producido un tremendo choque. Fue un sueño satisfactorio y se despertó con el recuerdo de haberse dado un golpe en la cabeza contra una columna cuando iba con su madre, de pequeño. Este recuerdo fue fácil, un incidente, jamás olvidado. De repente se le ocurrió que el recuerdo era falso. Él estaba paseando con su madre y había sido otro chico, que también paseaba con su madre, que distraídamente había chocado contra la columna, hiriéndose seriamente la cabeza, con gran flujo de sangre. El hecho fue que, debido al análisis referente al contacto con la realidad, había logrado comprender que envidiaba al muchacho que se había herido. Lo que quiero decir es que en el momento de producirse el choque le había parecido de lo más real, contrastando con su propia y creciente inhibición y falta del sentido de la realidad en su contacto con la madre, inhibición secundaria a la represión de sus deseos edípicos. A partir de aquel paso de su análisis, alcanzó una nueva comprensión del amor que sienten los niños por los horrores que aparecen en las películas de gángsters, de Spitfires y bombarderos que se estrellan y cosas parecidas (2).