La familia y la madurez emocional (1960) - pág.4
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Donald Winnicott
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En la gran mayoría de los casos, el hogar y la familia existen, permanecen intactos y proporcionan al individuo la oportunidad de alcanzar un desarrollo personal en este importante aspecto. Una cantidad sorprendente de personas pueden mirar retrospectivamente y afirmar que, a pesar de los errores que su familia pudo haber cometido, nunca les fallaron, tal como no lo hicieron sus madres en lo relativo al cuidado que les proporcionaron durante los primeros días, semanas y meses de vida. Dentro del hogar mismo, cuando hay otros hijos, el niño obtiene un inmenso alivio en la posibilidad de compartir los problemas. Nos encontramos aquí con otro vasto tema, pero lo que quiero señalar es que cuando la familia está intacta y los hermanos lo son de verdad, el individuo cuenta con la mejor oportunidad para iniciarse en la vida social. Ello se debe sobre todo a que en el centro de toda esa situación encontramos la relación con el padre y la madre reales, y que aunque ello separe a los niños porque los hace odiarse unos a otros el principal efecto es el de ligarlos, y el de crear una situación en la que odiar no entraña peligro. En realidad se da por sentado con excesiva facilidad que todo esto sucede cuando la familia está intacta, y vemos crecer a los niños y presentar síntomas que a menudo son signos de un desarrollo sano aun cuando resulten molestos y perturbadores. Sólo nos damos cuenta de cuán importante es la familia cuando no está intacta o existe el peligro de que se desintegre. Es verdad que la amenaza de una inminente desintegración de la estructura familiar no lleva necesariamente a la enfermedad clínica de los hijos, porque en algunos casos provoca un crecimiento emocional prematuro y una independencia y un sentimiento de responsabilidad igualmente prematuro, pero esto no es lo que llamamos madurez de acuerdo con la edad, y tampoco es salud, aun cuando exhiba rasgos sanos. Permítaseme enunciar un principio general. Me parece útil comprender que en tanto la familia se mantenga intacta todo se relaciona, en última instancia con los progenitores reales del individuo. En la vida consciente y en la fantasía, el niño puede haberse alejado del padre y de la madre y haber obtenido un gran alivio por ello; no obstante lo cual, la posibilidad de volver junto a los padres está siempre presente en el inconsciente.