La adolescencia (1960) - pág.4
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Donald Winnicott
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(Un buen lema para todo investigador de este tema sería el siguiente: quien hace preguntas, debe resignarse a escuchar mentiras.) Indudablemente, podríamos estudiar al adolescente en términos del yo que enfrenta los cambios en el ello, y el psicoanalista debe estar preparado para enfrentar esta cuestión central, sea que se manifieste en la vida del niño o se exhiba cautelosamente en el material que aquél presenta en el curso de las sesiones, o bien en la fantasía consciente e inconsciente y en las áreas más profundas de la realidad psíquica o interna personal. Aquí, sin embargo, no adoptaré este enfoque, pues me propongo examinar la adolescencia desde otro punto de vista y tratar de relacionar la importancia que hoy asume este tema con los cambios sociales que se han producido en los últimos cincuenta años. El momento para la adolescencia ¿No constituye acaso una prueba de la salud de una sociedad el hecho de que sus adolescentes puedan serlo en el momento adecuado, es decir, en el período que corresponde al crecimiento puberal? Entre los pueblos primitivos, dichos cambios se ocultan con tabús o bien se convierte al adolescente en adulto en el curso de pocas semanas o meses haciéndolo pasar por ciertos ritos y pruebas. En nuestra sociedad actual, los adultos se forman mediante procesos naturales a partir de adolescentes que marchan hacia adelante impulsados por las tendencias del crecimiento; lo cual podría tal vez significar que los nuevos adultos de hoy poseen fortaleza, estabilidad y madurez. Naturalmente, todo esto tiene un precio. Las numerosas crisis adolescentes requieren tolerancia y tratamiento; asimismo, este nuevo desarrollo provoca tensiones en la sociedad, pues a los adultos a quienes no se les permitió pasar por este período les resulta sumamente penoso el verse rodeados por jóvenes y muchachas que atraviesan por un estado de resplandeciente adolescencia.
Tres cambios sociales Considero que son tres los principales cambios sociales que han modificado todo el clima para los adolescentes durante ese período: Las enfermedades venéreas han dejado de ser un fantasma amenazador. Las espiroquetas y los gonococos ya no son emisarios de un Dios punitivo, como se los veía hace cincuenta años. Ahora se los puede tratar con penicilina y antibióticos (1).
II) El desarrollo de técnicas anticonceptivas ha proporcionado al adolescente libertad para explorar. Se trata de una libertad muy nueva, la que se necesita para conocer todo lo relativo a la sexualidad y la sensualidad en un momento en que no sólo falta el deseo de procrear, sino también, como casi siempre ocurre, existe el deseo de no traer al mundo un niño no deseado y sin padres.