Ausencia y presencia de un sentimiento de culpa, ilustrada con dos pacientes, 1966 - pág.6
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Donald Winnicott
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Quiero dar este ejemplo porque yo, verbigracia, puedo mirar un cuadro abstracto y no saber cómo empezar siquiera a juzgarlo, pues no toca nada que sea particularmente mío. Esta paciente, en cambio, no duda nunca, su juicio es inmediato y ocurre que guarda estrecha correspondencia con el juicio de los críticos de arte comunes sumamente sensibles. Para esta paciente, una línea falsa dentro de una pintura abstracta es algo mucho peor que inmoral: es preciso encontrar otro lenguaje para describirlo, o rechazar el cuadro. Por otro lado, un cuadro abstracto que le parece auténtico tiene inmenso valor. En consecuencia con ello, como es dable imaginar, esta paciente sólo puede empezar a existir y sentirse real en un medio donde la arquitectura y todos los demás aspectos del ambiente no humano sean de una alta calidad. Es muy embarazoso y difícil encontrar algo así; algunos de los mejores momentos que ella pasó transcurrieron en un monasterio donde no había nada feo. Supongo que si mejora podrá vivir, como hace la mayoría de nosotros, entre tantas cosas sórdidas; pero se apreciará que cuando mira hacia el futuro ella no puede decir: "Quiero estar bien", precisamente porque ello implicaría la pérdida de esas cosas sagradas a cambio de todo lo feo, desordenado y sórdido.