The Piggle - pág.13
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Donald Winnicott
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Pausa. "Están las dos opciones: una es mi casa, que sólo funciona sobre la base de una total irrealidad -ninguna amistad, vale decir, apartarse de todas las relaciones-, la otra, mi amiga, aunque con ella hay un gran elemento de imaginación. Veo que está sazonada de romance. Es más real. En la relación con mi esposa estoy en un punto muerto, pero no quiero tirarla por la borda. De una u otra manera, todavía acaricio una esperanza, por más que no crea que pueda llegar a nada. Entiendo la posición de mi mujer, pero no puedo aceptar su actitud de falta de sentimientos; además, está el hecho de que jamás puedo conversar de nada con ella. Ella ha fijado condiciones. Indudablemente, estoy terriblemente irritado por haberme colgado el teléfono, o sea, por su negativa a conversar." (Hasta aquí, ya había pasado la tercera parte de la sesión.) "Tengo motivos para no decir nada más. No quiero que esto siga toda la hora, pero no puedo pasar a otra cosa sin un intervalo. El asunto arrojó un desaliento demasiado grande." Analista: "Usted sigue afectado por su reacción frente al hecho de que ella le colgara el tubo.
Posiblemente fue una reacción de furia, dijo". Paciente: "Sí, que me colgara... quedé en un estado de impotencia, sin poder hacer nada. Debería ser indiferente y tomarlo en broma y decir que la culpa es de ella, pero la furia se relaciona con la rabia que tengo hacia mí mismo. Tal vez me da rabia que esto me irrite". Analista: "Como recordará, antes el antagonismo se daba entre la actitud de su esposa y el análisis; ahora cobra la forma del antagonismo que usted siente en ella respecto de la relación que usted tiene con su amiga". Paciente: "Sí, esto interfiere con cuestiones más fundamentales". Pausa. "Esperaba que usted encontrase cómo abordar estas cosas, de algún modo, para apartarlas del camino; pero por supuesto usted no puede." Analista: "Un aspecto es que aquí usted tiene una relación triangular en la que no hay ningún otro hombre. El odio potencial se da entre dos mujeres". Paciente: "Al principio, a mi amiga no le preocupaba mi esposa. Nuestro asunto no tenía como propósito llegar a ninguna parte. Pero ahora ella quiere obtener algo más de esto, y tiene miedo de volver a desilusionarse. Sin embargo, ambos tenemos recelos sobre una relación más permanente... Sus demandas, su dependencia de mí, la expresión directa de sus necesidades, me entusiasman, así que nos hundimos cada vez más en un callejón sin salida, sin solución.