El concepto de falso self
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Donald Winnicott
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(Borrador inconcluso de una conferencia pronunciada ante "El delito: un desafío"; grupo de la Universidad de Oxford, en el All Souls College, Oxford, 29 de enero de 1964) Como ya he tenido el honor de hablar en otra ocasión ante "El delito: un desafío", sé que los oradores pueden elegir un tema no necesariamente relacionado con el delito. Esto, sin embargo, me plantea un problema, ya que si puedo hablar de cualquier cosa en absoluto, ¿cómo haré para elegir? Hace seis meses, cuando me invitaron a presentarme como orador en el curso del semestre, concebí la idea de referirme al concepto de self verdadero y falso, y ahora debo convertirla en una contribución que consideren digna de ser analizada. Para mí es fácil hablarles sobre el delito porque sé que ustedes no son delincuentes. Pero, ¿cómo haré para hablar del tema que he escogido sin que parezca que estoy predicando un sermón, habida cuenta de que de un modo u otro o en cierto grado todos estamos divididos en un self verdadero y un self falso? De hecho, tendré que vincular lo normal con lo anormal, y debo pedirles que me escuchen con paciencia si en el proceso parezco sugerir que todos nosotros estamos enfermos o que las personas mentalmente enfermas son cuerdas. Convendrán ustedes en que la idea central no tiene nada de nuevo. A los poetas, filósofos y profetas siempre les ha preocupado la idea de un self verdadero, y traicionar el propio self ha sido un ejemplo típico de lo inaceptable. Shakespeare, tal vez para evitar que se lo acusara de presumido, reunió un conjunto de verdades y nos las transmitió por boca de un pelmazo llamado Polonio. Podemos seguir su consejo: "Sobre todo sé franco contigo mismo, y así no podrás ser falso con los demás; consecuencia tan indispensable como que al día suceda la noche". Ustedes podrían mostrar, citando a casi cualquier poeta destacado, que se trata de un tema predilecto de las personas que sienten intensamente. También podrían señalarme que las obras teatrales de nuestros días investigan la verdadera esencia de lo que se presenta como formal, sentimental, exitoso o zalamero. Permítaseme suponer que el tema obsesiona a todos los. adolescentes y que incluso encuentra eco en los vastos recintos de los institutos de Oxford y Cambridge. Tal vez a algunos de los presentes les preocupa su experiencia personal del problema, como me ocurre a mí, pero les prometo que no ofreceré soluciones.