Notas sobre el repliegue y la regresión 1965
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Donald Winnicott
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Escrito para un seminario en diciembre de 1965.
Para llegar a esa sesión de un miércoles de modo tal que se entienda, debo hacer referencia a lo sucedido el día anterior. El martes la paciente ya estaba desilusionada y quedándose falta de afecto. Recurrió a dos cosas: la formalidad del médico que había sido extraordinariamente bueno con ella en Estados Unidos, y una oración poco feliz de un libro de Searles. Una característica de esta sesión es que si bien ella quedó absorbida por estas cuestiones de tal modo que el mundo entero, yo inclusive, quedó incluido en ellas, de tanto en tanto emergía de su capullo para decirme -fijando en mí su mirada de un modo que es típico de ella, y que corresponde a la buena relación que tiene con su buena enfermera-,
"Usted sabe que estoy encantada con usted, ¿no es cierto?" Obviamente, se debatía con otros sentimientos vinculados conmigo a los que no era capaz de llegar, pero que en alguna medida encontró en relación con los dos médicos. El miércoles fue uno de esos días .característicos que por cierto alarman a los inexpertos. Ella era una persona muy distinta, aunque yo estoy bien familiarizado ya con su manera de ser cuando es esta persona muy distinta. Podría decirse que estaba indignada y tenía "a Dios de su lado". La palabra correcta para describir la sesión del miércoles es "repliegue" o "retraimiento". Este fue el primero de los puntos para el debate: en el caso de esta paciente es extremadamente importante que yo comprenda la diferencia entre regresión y repliegue. Desde el punto de vista clínico, los dos estados son prácticamente iguales; se verá, no obstante, que hay una enorme diferencia entre ellos. En la regresión hay dependencia, y en el repliegue, una independencia patológica. En esta escuela de análisis aprendí que el repliegue es algo que es bueno posibilitar, y tal fue el rasgo importante de la primera parte del análisis, dando por resultado que pasaran muchas horas en las que no se hizo nada en absoluto. El proceso fue silencioso, y vinculado con lo que acontece en la dependencia extrema. Cuando sobrevino el retraimiento como otro rasgo importante, la paciente siempre se enojaba mucho cuando yo lo confundía con una regresión, o no advertía que al retraimiento hay que tratarlo de otro modo. Hay algo más difícil, y es que en la práctica profesional uno en verdad está atento al pasaje del retraimiento a la regresión, a medida que el paciente se vuelve capaz de reconocer lo que hay de positivo en la actitud de uno.