Tiempo - pág.4
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Diccionario Psicoanálisis
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El objeto topológico sirve de soporte a la nominación de la falta en la que desemboca la lógica de estos tiempos, puesto que el sujeto no se declara blanco por verse blanco (ni siquiera porque otro lo vea blanco). «El tiempo lógico» acompañó a Lacan durante toda su enseñanza («mi pequeño sofisma personal» lo llama él) y tiene un valor paradigmático con aplicaciones múltiples. No constituye una lógica del tiempo (cuyos impases han sido denunciados, por ejemplo, por Gardiès) sino una lógica de la acción y de la deliberación (ligada al tiempo desde el ejemplo de la batalla naval según Aristóteles) que se basa en tres tiempos. Esta lógica le otorga a la repetición de dos escansiones un valor que no es el de situar al sujeto en el tiempo, sino el de engendrar al sujeto del aserto por el tiempo de esas escansiones, aislando simultáneamente la función específica de la prisa. En el momento de concluir, el tiempo de adelanto posible del otro se constituye como objeto de una concurrencia temporal; el sujeto se precipita a concluir para «recuperar» su eventual retardo, arrebatar ese objeto temporal de competencia, ese objeto (a)presurado [h(a)té], como dice Lacan. En ese momento, ese objeto (a)presurado ocupa el lugar del objeto a mirada, de que dependía el sujeto («en esta tema, justamente, cada uno interviene sólo, a título de ese objeto a que él es bajo la mirada de los otros»; Lacan, Aun, 1973), y que cae en la falla entre lo que es supuestamente visto por el otro y lo que el sujeto afirma al desprenderse de esa suposición. La función de la prisa es también decisiva en la identificación por la imagen en el espejo, donde el sujeto anticipa aquello que él designa como yo, y en el fondo de la respuesta fantasmática, donde hay una relación del sujeto con el tiempo que se enuncia en futuro anterior («él lo habrá querido»), del lugar de Otro. La escansión de las sesiones: Entre las múltiples consecuencias de este texto capital retendremos sólo las que atañen a la maniobra de la transferencia, y en especial a la práctica de las sesiones escandidas, que aún hoy escandalizan. En «Posición del inconsciente», Lacan dice que «la transferencia es una relación esencialmente ligada al tiempo y a su manejo» (Escritos). En tal sentido, la sesión escandida representa «el modo más eficaz de la intervención y de la interpretación analítica» (Seminario del 1 de julio de 1959).