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Diccionario Psicoanálisis
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Sueño - pág.11
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Diccionario Psicoanálisis
Página 11 de 24
» Freud insiste: sólo la «necesidad de transferencia» puede explicar la presencia constante de este tipo de elementos y, correlativamente, sólo esos restos de la vigilia le aportan al inconsciente el punto de amarre necesario para la transferencia (die notwendige Anheftung zur Übertragung). La importancia de esta relación es tal, que una definición del proceso onírico propuesta con anterioridad, en la mitad del capítulo final de La interpretación de los sueños, la incluye de modo esencial: «el sueño se puede describir como sustituto modificado, por transferencia sobre lo reciente, de una escena infantil» (palabras subrayadas por Freud). Esta definición encontró su lugar en la sección sobre la regresión (que precede a la que trata de la realización de anhelo). Esta regresión es definida como el retomo de la representación a la imagen sensorial de la que se considera que proviene (tal es el tributo del pensamiento freudiano al empirismo), de modo que el sueño tiene la particularidad de someter los pensamientos que contribuyen a formarlo en el preconsciente a una descomposición regrediente que los reduce a una materia prima anterior a las imágenes mnémicas, o sea a imágenes perceptivas. Esta regresión tópica y formal le otorga a la formación onírica su carácter alucinatorio (aparente en ciertos sueños, pero no en todos). Es un efecto conjunto de la resistencia que se opone al acceso de los pensamientos latentes a la conciencia y de la atracción (die Anziehung) que ejercen sobre estos mismos pensamientos los recuerdos que han conservado una gran vivacidad sensorial. Estos recuerdos de escenas infantiles que intentan volver a la vida se relacionan con los pensamientos oníricos para transformarlos en imágenes visuales, sacando de tal modo partido de la incapacidad de esos pensamientos para atravesar la barrera de la censura con su aspecto discursivo inicial. Las escenas infantiles, que por su lado no pueden obtener la reproducción a la que aspiran, deben contentarse con un retorno en forma onírica. Tal como lo dirá brevemente Freud en el análisis del Hombre de los lobos, soñar es también un acordarse. Es una manera de recordar que corresponde a la imposibilidad de una rememoración consciente. De allí que el acto de soñar agregue necesariamente una regresión temporal a la regresión tópica y formal: es «un fragmento de regresión hacia los comportamientos más precoces del soñante, una reviviscencia de su infancia, de las mociones pulsionales que lo dominaron en el pasado, y de los modos de expresión que él encontró en ellas».
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