Represión 2
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Diccionario Psicoanálisis
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s. f. (fr. refoulement; ingl. repression; al. Verdrängung). Proceso de apartamiento de las pulsiones, que ven negado su acceso a la conciencia. Para Freud, existen dos momentos lógicos de la represión: la represión originaria y la represión propiamente dicha. La represión originaria es el apartamiento de una significación que, en virtud de la castración, ve negada su asunción por lo conciente: la significación simbólica soportada por el falo, objeto imaginario. En el après-coup, se da la intervención de la represión propiamente dicha, represión de las pulsiones oral, anal, escópica e invocante, es decir, de todas las pulsiones ligadas a los orificios reales del cuerpo. La represión originaria las arrastra tras sí, sexualizándolas. Exige su apartamiento. Dos clases de represión. Una primera observación semántica permite distinguir dos términos traducidos indiferentemente en francés como represión: Unterdrückurtg, que significa «supresión» y da cuenta del empuje subyacente y activo del elemento suprimido, y Verdrängung, para el que convendría más la expresión apartamiento. Freud mismo la define en estos términos: «Su esencia consiste solamente en el apartamiento (al. die Abweisung) y en el hecho de mantener alejado de lo conciente (al. die Fernhaltung)».. Lo que la represión aparta y mantiene alejado de lo conciente es aquello susceptible de provocar un displacer. Pero, observa Freud, «antes de tal nivel de organización psíquica, los otros destinos pulsionales, como la trasformación en lo contrario y la vuelta contra la propia persona, cumplen con la tarea de defensa contra las incitaciones pulsionales». En otros términos, Freud observa que, si en ciertas condiciones se producen incitaciones pulsionales capaces de provocar displacer, y la represión todavía no ha tenido lugar, aquellas son desviadas por otros procesos pulsionales. Estos procesos son característicos de la neurosis obsesiva, como el hecho de trasformar una incitación en su contrario -no matar a alguien cercano- o de infligirse un imperativo punitivo. Los dos momentos lógicas de la represión. Según Freud, entonces, podemos admitir una represión originaria (al. Urverdrängung), una primera fase de la represión que consiste en que el representante de la pulsión, que va a hacer que haya representación (al. Vorstellungsrepräsentanz [representante de la representación como propuso Lacan traducir este término que solía traducirse como «representante representativo», cualitativo, opuesto al «representante pulsional», el otro componente, cuantitativo, de la representación de la pulsión según Freud]), «ve negada su asunción por lo conciente. Con lo que se da una fijación: aquel representante permanece establecido desde entonces en forma invariable y la pulsión queda fijada a él (.