Proceso primario, proceso secundario 2
Biblioteca
|
Diccionario Psicoanálisis
Página 1 de 3
Al.: Primärvorgang, Sekundärvorgang. Fr.: processus primaire, processus secondaire. Ing.: primary process, secondary process. It.: processo primario, processo secondario. Por.: processo primário, processo secundário. Son los dos modos de funcionamiento del aparato psíquico, tal como fueron descritos por Freud. Pueden ser radicalmente distinguidos: a) desde el punto de vista tópico: el proceso primario caracteriza el sistema Inconsciente, mientras que el proceso secundario caracteriza el sistema preconsciente-consciente. b) desde el punto de vista económico-dinámico: en el caso del proceso primario, la energía psíquica fluye libremente, pasando sin trabas de una representación a otra según los mecanismos del desplazamiento y de la condensación; tiende a recatectizar plenamente las representaciones ligadas a las experiencias de satisfacción constitutivas del deseo (alucinación primitiva). En el caso del proceso secundario, la energía es primeramente «ligada» antes de fluir en forma controlada; las representaciones son catectizadas de una forma más estable, la satisfacción es aplazada, permitiendo así experiencias mentales que ponen a prueba las distintas vías de satisfacción posibles. La oposición entre proceso primario y proceso secundario es correlativa de la existente entre principio de placer y principio de realidad. La distinción freudiana entre proceso primario y proceso secundario es contemporánea del descubrimiento de los procesos inconscientes, al que aporta su primera expresión teórica. Se presenta a partir del Proyecto de psicología científica (Entwurf einer Psychologie, 1895), es desarrollada en el capítulo VII de La interpretación de los sueños (Die Traunideutung, 1900) y continuará siendo una referencia inmutable del pensamiento freudiano. El estudio de la formación de los síntomas y el análisis de los sueños conducen a Freud a reconocer un tipo de funcionamiento mental que presenta sus mecanismos propios, regido por ciertas leyes y muy diferente de los procesos de pensamiento que se ofrecen a la observación psicológica tradicional. Este modo de funcionamiento, que el sueño pone especialmente en evidencia, no se caracteriza, como afirmaba la psicología clásica, por una ausencia de sentido, sino por un deslizamiento incesante de éste. Los mecanismos que intervienen son, por una parte, el desplazamiento, en virtud del cual a una representación, a menudo de apariencia insignificante, puede atribuírsele el valor psíquico, la significación, la intensidad originalmente atribuidas a otra; por otra parte, la condensación: en una representación única pueden confluir todas las significaciones expresadas por las cadenas asociativas que vienen a cruzarse en ella. La sobredeterminación del síntoma ofrece otro ejemplo de este modo de funcionamiento propio del inconsciente. También fue el modelo del sueño el que condujo a Freud a postular que el objetivo del proceso inconsciente consistía en establecer, por las vías más cortas, una identidad de percepción, a saber, reproducir, en forma alucinatoria, las representaciones a las que ha conferido un valor privilegiado la experiencia de satisfacción original.