Pasión - pág.2
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Diccionario Psicoanálisis
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Se impone entonces como necesario un lazo fusional, aunque se huya de él o se lo ataque cada vez que interviene la angustia persecutoria. Entonces el amor se sustenta en la rivalidad celosa, intenta fijarse en el ideal pero finalmente sólo se sostiene en el odio. En efecto, si la alteridad es insoportable y la confusión peligrosa, el otro sólo puede ser alcanzado en la violencia. En el límite, el desconocimiento de las fuentes incestuosas o agresivas de una pasión puede así transformarse en una certidumbre en la que la prueba se relaciona con el hecho de que alguien debe ser sacrificado. No obstante, la pasión no es mortífera si no procede de una fascinación en la que el sujeto se remite a una figura del destino que lo condena a lo trágico. En consecuencia, el análisis puede ser, no la anulación de las pasiones sino su pacificación, en la medida en que permita dilucidar lo que surge del impase repetitivo y lo que abre a nuevas posibilidades de realización. Pues, como lo enuncia Freud en ¿Pueden los legos ejercer el análisis?, «decidir cuándo es más oportuno dominar las pasiones y plegarse a la realidad, o bien tomar partido por ellas y prepararse para defenderse del mundo exterior, es el alfa y omega de la experiencia de la vida».