Edipo Rey de Sófocles - pág.24
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Diccionario Psicoanálisis
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Edipo: ¿Cómo es que frecuentabas aquellos lugares? Mensajero: Yo guardaba ganado en aquellas montañas. Edipo: ¿Eras, pues, un pastor que iba de un lado a otro, por soldada? Mensajero: Y quien te salvó, hijo, en aquel tiempo. Edipo: ¿Cómo me recogiste? ¿Que dolor tenía yo? Mensajero: Tus propios tobillos podrían informarte. Edipo: ¡Ay de mí! ¿A qué hablar ahora de mi antigua miseria? Mensajero: Yo voy y te desato: tenías atravesados los tobillos de los dos pies. Edipo: ¡Qué mal oprobio recibí de mis pañales! Mensajero: Y así, de esta desgracia, se te llamó como te llamas(22). Edipo: Pero, por los dioses, dime si me abandonó mi madre o mi padre. Mensajero: No sé: esto lo sabrá mejor el que te entregó a mí. Edipo: Así, ¿no fuiste tú el que me halló? ¿Me recibiste de otro? Mensajero: No, no te hallé yo: otro pastor te dio a mí. Edipo: ¿Quién? ¿Sabrías señalarme quién fue? Mensajero: Le llamaban, creo, de la gente de Layo. Edipo: ¿Del rey, en otro tiempo, de esta tierra? Mensajero: Eso es: él era boyero del rey que dices. Edipo: ¿Y está vivo, todavía? ¿Puedo verle? Mensajero: (A los ancianos del coro). Vosotros lo sabréis mejor que yo, los del país. Edipo: Quienquiera de vosotros, los aquí presentes, que sepa de este boyero que dice, que le haya visto en el campo o en la ciudad, que lo declare... Es ya el momento de descubrirlo todo. Corifeo: Creo que no puede ser más que el pastor al que antes tratabas de ver. Pero ella, Yocasta, podría decírtelo más que yo. Edipo: Mujer, ¿sabes tú si el hombre al que hemos mandado venir, es el que este mensajero dice? Yocasta: ¿Qué importa de quién hable? No hagas caso de todo esto; lo que se ha dicho, créeme, no tomes el vano trabajo de recordarlo. Edipo: No, no puede ser: no podría, habiendo recibido estas señales, no poner en claro mi linaje. Yocasta: No, por los dioses, no. Si algo te importa tu vida, no indagues más. (Aparte). ¡Bastante sufro yo(23)! Edipo: Ten ánimo, que tú no vas a salir perjudicada ni si yo descubro que soy tres veces esclavo: bisnieto, nieto e hijo de esclavas. Yocasta: Con todo, créeme, te lo ruego: no hagas nada. Edipo: No lograrás hacerme creer que no he de enterarme de todo cabalmente. Yocasta: Mi consejo es bueno: te recomiendo lo mejor.