Complejo de castración - pág.5
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Diccionario Psicoanálisis
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En la «amenaza de castración», que sella la prohibición del incesto, se encarna la función de la Ley como instauradora del orden humano, según ilustra, míticamente, en Tótem y tabú (Totem und Tabu, 1912) la «teoría» del padre originario que, bajo la amenaza de castrar a sus hijos, se reservaba el uso sexual exclusivo de las mujeres de la horda. Precisamente porque el complejo de castración es la condición a priori que regula el intercambio interhumano como intercambio de objetos sexuales, puede presentarse en diversas formas en la experiencia concreta, y ser formulado de modos a la vez distintos y complementarios, como los indicados por Stärcke, en los que se combinan los términos del sujeto y de otra persona, de perder y de recibir: »1. Yo estoy castrado (sexualmente privado de), yo seré castrado. »2. Yo recibiré (deseo recibir) un pene. »3. Otra persona está castrada, debe ser (será) castrada. »4. Otra persona recibirá un pene (tiene un pene) » (6 b). (1) En La interpretación de los sueños (Die Traurndeutung, 1900), todos los pasajes relativos a la castración (exceptuando una alusión, por lo demás errónea, a Zeus castrando a Cronos) fueron añadidos en 1911 o en ediciones posteriores. (2) Bajo esta perspectiva, puede concebirse una nosografía psicoanalítica que tomaría como eje fundamental de referencia las modalidades y avatares del complejo de castración, según atestiguan las indicaciones dadas por Freud, hacia el fin de su obra, sobre las neurosis, el fetichismo y las psicosis (véase: Renegación).