Bauer Ida, señora de Adler (1882-1945). Caso "Dora"
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Diccionario Psicoanálisis
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Primera gran cura psicoanalítica realizada por Sigmund Freud, anterior a las del Hombre de las Ratas (Ernst Lanzer) y del Hombre de los Lobos (Serguei Constantinovich Pankejeff), la historia de "Dora", redactada en diciembre de 1900 y enero de 1901, y publicada cuatro años más tarde, se desplegó entre la escritura de La interpretación de los sueños y la de los Tres ensayos de teoría sexual. Inicialmente, Freud quiso darle a este "Fragmento de análisis de un caso de histeria" el título de,"Sueño e histeria". A través de este caso trató de demostrar la validez de sus tesis sobre la neurosis histérica (etiología sexual, conflicto psíquico, herencia sifilítica) y exponer la naturaleza del tratamiento psicoanalítico, muy distinto de la catarsis y la hipnosis, y en adelante basado en la interpretación de los sueños y la asociación libre. Con el transcurso de los años, el texto adquirió un estatuto especial: en efecto, se trata de] documento clínico más comentado desde su aparición. Sobre Dora se han escrito decenas de artículos, varios libros, una novela y una pieza de teatro; el caso de esta joven se convirtió en objeto privilegiado de los estudios feministas. A menudo se lo ha comparado con el de Bertha Pappenheim. La mayor parte de los comentadores observaron que esta cura fue menos "exitosa" que las otras dos. Por cierto, Freud tuvo muchas dificultades con su paciente, y no las ocultó. Como lo señala Patrick Mahony a propósito de Ernst Lanzer. Cuando se comparan las contratransferencias de Freud con sus principales pacientes, se tiene la sensación de que sentía más simpatía por el Hombre de las Ratas que por Dora o el Hombre de los Lobos. Si con Dora fue un fiscal, con Lanzer fue un educador amistoso.- Para la publicación de] historial de esta primera cura exclusivamente psicoanalítica, realizada con una joven virgen de 18 años, Freud tomó precauciones excepcionales. En efecto, en esa época la cruzada dirigida contra el freudismo consistía en hacer pasar el psicoanálisis por una doctrina pansexualista cuyo objetivo era hacer confesar a los pacientes (sobre todo a las mujeres), por medio de la sugestión, "cochinadas" sexuales inventadas por los propios psicoanalistas. En Gran Bretaña y Canadá, por ejemplo, Ernest Jones sufrió las consecuencias de tales acusaciones. En su introducción, Freud decidió por lo tanto responder de antemano a este tipo de objeciones, demostrando que su teoría no era un maleficio destinado a pervertir a las mujeres y las jóvenes: "Con las jóvenes y las mujeres se puede hablar de todas las cuestiones sexuales sin causarles perjuicios ni hacerse sospechoso, pero con la condición de adoptar de entrada una cierta manera de hacerlo, y después despertar en ellas la convicción de que es inevitable [ .