Autoerotismo 2
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Diccionario Psicoanálisis
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Al.: Autoerotismus. - Fr.: auto-érotisme. - Ing.: auto-erotism. - It.: autoerotismo. - Por.: auto-erotismo. A) En sentido amplio, cualidad de un comportamiento sexual en el cual el sujeto obtiene satisfacción recurriendo únicamente a su propio cuerpo, sin objeto exterior: en este sentido se habla de la masturbación como de un comportamiento autoerótico. B) Más específicamente, cualidad de un comportamiento sexual infantil precoz mediante el cual una pulsión parcial, ligada al funcionamiento de un órgano o a la excitación de una zona erógena, encuentra su satisfacción en el mismo lugar, es decir: 1. sin recurrir a un objeto exterior; 2. sin referencia a una imagen unificada del cuerpo, a un primer esbozo del yo, como el que caracteriza el narcisismo. Havelock Ellis introdujo la palabra «autoerotismo(1)» en un sentido amplio, similar al definido en A: «Designo por autoerotismo los fenómenos de emoción sexual espontánea producidos en ausencia de todo estímulo externo, tanto directo como indirecto». Debe hacerse notar, sin embargo, que Havelock Ellis distinguía ya en el autoerotismo su «forma extrema», el narcisismo, «tendencia que en ocasiones presenta la emoción sexual [...] a absorberse más o menos completamente en la admiración de sí mismo». En los Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (Drei Abhandzur Sexualtheorie, 1905), Freud recoge este término, principalmente para definir la sexualidad infantil. Considera la acepción dada por H. Ellis demasiado amplia y define el autoerotismo basándose en la relación de la pulsión con su objeto: «La pulsión no se dirige a otras personas; se satisface en el propio cuerpo». Esta definición se comprende teniendo en cuenta la distinción que establece Freud entre los distintos elementos de la pulsión: empuje, fuente, fin, objeto. En el autoerotismo « [...] el objeto [de la pulsión] cede su lugar al órgano, que es la fuente de aquél, y coincide por lo general con éste». 1.° La teoría del autoerotismo va ligada a la siguiente tesis, fundamental de los Tres ensayos: la contingencia del objeto de la pulsión sexual. Mostrar que, al principio de la vida sexual, puede obtenerse la satisfacción sin recurrir a un objeto, equivale a mostrar que no existe ninguna vía preformada que encamine al sujeto hacia un determinado objeto. Esta teoría no implica la afirmación de un estado primitivo «no objetal». En efecto, el chupeteo que Freud considera como modelo del autoerotismo, sigue a una primera etapa en que la pulsión sexual se satisface en apoyo sobre la pulsión de autoconservación (el hambre) y merced a un objeto: el pecho materno.